El secreto por el que las mazorcas de maíz nunca te salen con el sabor que deben tener

Las mazorcas de maíz son perfectas para acompañar como guarnición un plato con proteínas y hasta comerlas solas es todo un placer cuando se cocinan de la manera apropiada. Seguramente, si has visto alguna publicidad, te habrás podido percatar de cómo lucen hermosas y perfectas con unos granos gorditos, apretados y bien carnosos. 

Pero, ¿Qué sucede cuándo quedan secas, arrugadas o chiclosas? Conoce todo lo que se esconde detrás de unas mazorcas deliciosas y no la vuelvas a fallar jamás.

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Prepáralas también al horno y disfrútalas cuando gustes

al horno

No te limites a prepararlas hervidas cuando tienes tantas opciones, al horno es una de ellas y te quedarán divinas. Precalienta el horno a 220 ºC. Limpia muy bien las mazorcas y sazónalas con sal y pimienta y un poco de mantequilla derretida.

Para que se horneen y queden jugosas y tentadoras, envuélvelas en un trozo de papel de aluminio. Hazlo separadas, una a una en un pedazo de papel de aluminio diferente. Ponlas sobre una bandeja y hornéalas por 20 minutos. Al sacarlas del horno, déjalas reposar por unos 5 minutos antes de retirarlas del papel de aluminio y luego sírvelas. Quedarás enamorado para siempre.

    

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