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El Sorolla más «libre e íntimo» se destapa en una muestra dedicada a su faceta de «dibujante infatigable»

Joaquín Sorolla se instala en la Fundación Bancaja de València en una exposición «especial» que ofrece la oportunidad de «enamorarse» de nuevo de la obra del pintor, pero esta vez buceando en una de sus facetas más desconocidas: la de dibujante «infatigable». Una selección de cien piezas integran los fondos de esta muestra que, al centrarse en creaciones que no estaban pensadas para exhibirse al público, destapan a un autor «más libre, osado e íntimo».

Así se ha destacado en la presentación de la exposición, que se podrá visitar hasta el 9 de enero de 2022, en la que han participado el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón; el director del Museo Sorolla, Enrique Varela y las comisarias de la muestra, Inés Abril y Mónica Rodríguez Subirana. También han asistido la bisnieta del pintor, Blanca Pons-Sorolla, en su primera aparición como patrona de la Fundación Bancaja, y el presidente de la Comisión Permanente de la Fundación Museo Sorolla, Antonio Mollá.

‘Sorolla. Dibujante sin descanso’ es el título de esta muestra, que se inauguró en el Museo Sorolla de Madrid en 2019 pero quedó truncada por el estallido de la pandemia. Ahora, se da una «segunda oportunidad» en València con un montaje renovado y una sorpresa: un retrato del rey Alfonso XIII perteneciente a una colección particular que no se había expuesto nunca antes. Se trata de una pieza de gran valor, ya que permite documentar cómo Sorolla trabajaba concienzudamente esbozos previos a los retratos para no «cansar al modelo» y que el cuadro final tuviera «frescura».

El grueso del resto de dibujos proceden de la coleccióndel Museo Sorolla a excepción de uno de la colección de la Fundación Bancaja y tres que han sido prestados por la Universidad Complutense de Madrid.

‘Dibujante sin descanso’ pone el foco en una parte de la producción del pintor valenciano menos difundida, pero en la que fue muy prolífico con la creación de más de 8.000 dibujos –5.000 de los cuales se custodian en el Museo Sorolla– que formaban parte del trabajo previo, «disciplinado y constante» que el artista realizaba antes de acometer un gran cuadro.

El recorrido expositivo se estructura en cuatro secciones. En ‘La línea en el inicio’ se recogen dibujos realizados en sus años de juventud cuando acaba de terminar sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Carlos.

DE LA FAMILIA A LA GRAN CIUDAD

El apartado ‘Dibujo, familia, hogar’ incluye dibujos del entorno familiar de Sorolla y su vida cotidiana, mientras que en ‘Grandes obras, grandes dibujos’ se han incluido las obras preparatorias más espectaculares del artista que reflejan la premeditación y el estudio que hay detrás de sus lienzos. El paseo se cierra con ‘La ciudad moderna’, donde se puede contemplar la plasmación de escenas urbanas de ciudades como Nueva York o Chicago, que fueron un motivo muy frecuente en sus dibujos y notas de color.

Las comisarias del proyecto han coincidido en señalar que «conocer profundamente a Sorolla es conocer sus dibujos, pues es una parte más íntima de la creación y tiene mucho que ver con el proceso». Por ello, esa muestra abre una puerta a conocer «al artista y a la persona».

Por su parte, Blanca Pons-Sorolla ha incidido en que el dibujo en Sorolla fue «fundamental». «Él siempre decía que para ser un buen pintor hay que saber dibujar y fue un dibujante compulsivo, dibujaba a todas horas y llevaba siempre su libreta. Le encantaba el color y sabía que había que dar aire a las obras, pero también que el dibujo era básico», asevera.