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martes, 19 octubre 2021 4:21

La humillación pública de Ancelotti a Hazard

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Dicen que a la tercera va la vencida, pero tal parece que ese no es el caso de un Eden Hazard que en lo que es su tercera temporada en el Real Madrid, ya está teniendo problemas para ver minutos con el nuevo técnico, Carlo Ancelotti. Luego de dos campañas teniendo un desempeño paupérrimo en el campo, producto de un bajón de nivel abismal, sus constantes lesiones y la mala preparación al llegar pasado de peso dos veranos seguidos, en esta ocasión parecía que otro Hazard había llegado. Más profesional, con más ánimos de mostrarse y, lo mejor, en un buen estado físico, el belga había comenzado con mucha ilusión la campaña 2021-2022; sin embargo, el estratega italiano poco a poco ha ido apagando esa magia.

Con Zinedine Zidane tuvo una permisividad y pasividad terribles con Hazard, que a pesar de lo mal que estuviera o jugara siempre lo colocaba y nunca lo sacaba del campo por más que no hiciera nada. Al ser el único con esperanzas de que pudiera resurgir y habiendo visto lo que podía dar en el Chelsea, realmente cualquiera hubiese querido recuperarlo; el problema es que al no haber mejoría tal vez otro método, como una dosis de banquillo o simplemente esperar, daría mejores resultados. El francés no lo vio así y ahora es Ancelotti el que ha llegado para cambiar las cosas y prueba de ello es que el banquillo está siendo territorio habitual de un Hazard que, por muy estrella que sea, tendrá que despertar si quiere más minutos.

Un arranque prometedor que se fue apagando

Lo que tal vez pudo engañar a todo el madridismo es el primer duelo de LaLiga Santander. Allí el entrenador merengue apostó por Hazard como titular por el lado izquierdo de la delantera, su lado favorito; pero lo mejor es que no se pareció a lo que hacía con Zidane, en la que ni siquiera intervenía, frente a al Alavés dio muestras de que ese cambio físico si le estaba funcionando e incluso participó en uno de gol los goles de la victoria (1-4). La esperanza quedó levantada y también la percepción de que Ancelotti apostaría ciegamente por él, tal como su predecesor. Un espejismo ambas cosas.