El desayuno perfecto: así puedes hacer croissants caseros y comerlos recién hechos

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Muy conocido por todo el mundo, un bollo de mantequilla llamado croissant, ideal para acompañarnos en nuestros desayunos diarios y hasta en las meriendas de las tardes y compiten con los deliciosos bollos suizos.

Puede ser rellenado con ingredientes dulces, como el chocolate; y por ingredientes salados, como el queso. Definitivamente, los croissants van absolutamente con todo y son los mejores acompañantes para tu café.

En otros países, los croissants llevan nombres diferentes como cachitos, cuernitos, cangrejos y medialuna. La receta del croissant es procedente de Austria y es elaborado con una masa de hojaldre que lleva levadura junto con mantequilla. Aquí podrás aprender la receta de los tradicionales croissants, pero también podrás realizarle variaciones que vayan con tus gustos si así lo deseas.

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¿Cómo moldear la masa?

Los extremos de la masa debes doblarlos hacia el centro, del mismo modo que se hace con la masa de hojaldre, como si estuvieras haciendo un sobre. Luego, continuarás estirando la masa. Seguirás doblando los extremos de la masa hacia su centro de manera repetida, para luego volver a estirar, utilizando el rodillo suavemente. La masa debe dejarse reposar estrictamente unos minutos cada vez que ha sido doblada.

Luego, estirarás la masa utilizando el rodillo. El ancho de la masa debe medir alrededor de 40 centímetros. La masa debe dividirse en dos mitades, esto lo haremos utilizando como instrumento un cuchillo que nos facilite la separación. Luego, deberás cortar en forma de triángulos que miden unos 8 centímetros en la basa. Cortarás en el centro de un tamaño pequeño la base de cada triángulo, para que de este modo quede un poco abierto.

Ahora, enrollarás los triángulos que has cortado, desde la base hasta la punta. También haciendo que se ensanchen ligeramente. Luego, colocarás tus croissants en una bandeja con la punta hacia abajo, utilizando papel de horno. Doblarás un poco los extremos hacia el centro, de esta manera, lograrás darle la forma de un croissant clásico. Debes dejarlos reposar por un rato, el tiempo que sea necesario, hasta que veas que ya han duplicado su tamaño.

Luego, tendrás que pintar la superficie de los croissants utilizando un huevo y una brocha de instrumento. Pasamos a hornear los croissants a una temperatura de 225ºC, alrededor de unos 15 a 20 minutos. Cuando haya pasado el tiempo y estén listos, sácalos del horno y píntales la superficie con un poco de almíbar. Esto solo si lo deseas, si no, simplemente deja que enfríen para comerlos tal y como esta.