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Mejillones al vapor: los secretos y trucos para que salgan bestiales

Conocidos comúnmente como mejillones o choros (en algunas partes de América del Sur), es una familia de moluscos bivalvos de gran interés económico y gastronómico.

Características

Características

Los mejillones se caracterizan por pertenecer a la familia de las almejas y moluscos de hábitats de agua salada y agua dulce. Pueden ser considerados como los hermanos pobres de otros grandes mariscos. Se pueden comer cocidos, ahumados, fritos, a la parrilla, al vapor y son bastante populares en los países de Europa y el Pacífico.

En España además cuentan con zonas naturales protegidas y orgánicas que les confieren un altísimo valor nutricional, ya que tienen un alto contenido en vitaminas, aminoácidos y minerales, por lo que son muy beneficiosos para la salud.

Propiedades

Propiedades

Potasio

Los mejillones son ricos en potasio. El potasio ayuda a que los nervios y los músculos se comuniquen, facilita la entrada de nutrientes a las células y la salida de desechos de las mismas. Una taza de mejillones contiene 480 microgramos de potasio, lo que significa casi el 14% de la ingesta diaria requerida.

Contra la depresión

Los suplementos de vitamina B-12 se podrían utilizar en tratamientos antidepresivos. La vitamina B-12 interviene en una gran variedad de funciones corporales y ofrece muchos beneficios para la salud. Algunos índices psicológicos o de comportamiento relacionados con la depresión pueden mejorar con la administración de suplementos de esta vitamina.

La dosis recomendada de vitamina B-12 (llamada cobalamina) es de 2,4 microgramos por día. Cada 30 gramos de mejillones cocidos provee 6,8 microgramos, lo que es el equivalente a más del 280% de lo requerido, siendo así una excelente fuente de esta vitamina.

Proteína

Según las referencias de ingestas dietéticas publicadas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, del 10 % al 35 % de las calorías deben provenir de las proteínas.

Una taza de mejillones contiene casi 18 gramos de proteína, lo que equivale alrededor del 30 por ciento de los requerimientos diarios para una persona promedio de 68 kg. Comer 15 mejillones proporciona la proteína equivalente de un filete de 170 gramos de carne.

Antes de limpiar mejillones ¿qué hay que tener en cuenta?

Antes de limpiar mejillones ¿qué hay que tener en cuenta?

Lo primero que tenemos que tener en cuenta, antes de limpiar mejillones, es que lo ideal es comprarlos el día que los vamos a consumir, que la manera adecuada de conservarlos hasta el momento del cocinado es envueltos en un paño húmedo y dentro de un cuenco en la nevera (así permanecen vivos) y que no debemos sumergirlos en agua a no ser que queramos matar a más de uno.

El olor

Es muy importante revisar los mejillones, uno por uno, y retirar los que tengan la concha rota o presenten alguna fisura así como los que huelan mal. El mejillón tiene que oler a mar, si no es el caso es mejor desecharlo pues posiblemente esté en malas condiciones.

En ocasiones nos encontramos con mejillones cuyas conchas están ligeramente abiertas. La manera de comprobar si están en buen estado o no es dándoles un golpecito contra la mesa. Si la concha se cierra entonces el mejillón está en buen estado y se puede cocinar. Si no es así, es mejor retirarlo y a la basura junto con los que tienen las cochas rotas y/o huelen mal.

Cuatro consejos para limpiar mejillones sin esfuerzo

Cuatro consejos para limpiar mejillones sin esfuerzo

Duchamos los mejillones bajo el agua del grifo

Colocamos los mejillones en un escurridor, dentro de la pila, y los duchamos con agua fría del grifo, removiendo suavemente con la mano (para no romperlos) para que les llegue a todos por igual.

Si arrancamos las barbas tirando de ellas rasgamos la carne del mejillón

Las famosas barbas de los mejillones que siempre hemos retirado con ayuda de una puntilla y tirando de ellas, mejor las cortamos con unas tijeras bien afiladas para no desgarrar la carne del mejillón.

Al cortar las barbas con unas tijeras la carne del mejillón queda intacta

Limpiamos las conchas con un estropajo de alambre (el nanas de toda la vida), frotando con suavidad hasta que los restos orgánicos que quedan adheridos a ellas hayan desaparecido.

Frotamos suavemente la concha para retirar restos orgánicos

Por último, volvemos a pasar los mejillones ya limpios de barbas y restos orgánicos por el agua del grifo para aclarar bien y asegurarnos de dejarlos como la patena. No queremos restos de arena ni nada parecido que nos puedan estropear después el cocinado.

¿Cómo cocinar mejillones y recetas para disfrutarlos?

¿Cómo cocinar mejillones y recetas para disfrutarlos?

Una vez listos nuestros mejillones, solo nos queda cocinarlos al gusto y disfrutar de ellos. El cocinado del mejillón es cosa de coser y cantar aunque para que nos quede jugoso y en su punto es imprescindible no pasarse de cocción y observar unos pequeños trucos para que se te abran en menos de 10 minutos sin problemas.

El recipiente en el que los cocinemos será amplio, para que los mejillones tengan espacio para abrirse sin estar apelotonados, y dispondrá de tapa. Para los mejillones cocinados al vapor este es un requisito indispensable, para que estén sabrosos y tiernos.

Si no tenemos un recipiente amplio, necesitaremos menear un par de veces el mismo para que los mejillones se muevan y los que están en el fondo no se cuezan más que los que están arriba.

El tiempo de cocción adecuado oscila alrededor de los cinco a siete minutos, pero el mejor indicador es que las conchas se hayan abierto. Si alguno sigue cerrado después de este tiempo es porque está muerto así que lo desechamos.

Los mejillones sueltan un líquido maravilloso y con mucho sabor que podemos usar después de colar por una estameña o colador de tela para retirar restos de tierra. Lo podemos utilizar para potenciar el sabor de caldos de pescado, para hacer salsas, arroces, entre otros. Es un potenciador de sabor fabuloso y lo podemos congelar si no lo vamos a usar en el momento.

Ingredientes

Para 4 personas

  • Mejillones frescos 24
  • Limón 1
  • Pimentón (picante) 3 g
  • Aceite de oliva virgen extra 5 ml

¿Cómo hacer mejillones al vapor?

Lavamos y limpiamos los mejillones.

Los colocamos en una cacerola. Exprimimos el limón y regamos con su zumo los mejillones. Espolvoreamos con una cucharadita rasa de pimentón de La Vera picante (si no nos gusta picante usar pimentón dulce).

A continuación añadimos el aceite de oliva virgen extra, una cucharaditas es suficiente, y removemos el conjunto para que todos los mejillones se impregnen de los condimentos. tapamos la cacerola y cocemos a fuego medio unos minutos, lo justo para que se abran las valvas. Servimos con un poco de perejil picado.