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El motivo por el que es muy difícil encontrar huevos con dos yemas

Como sea que los preparemos: revueltos, en tortillas, cocidos, fritos, escalfados; los huevos de aves, sobre todo de gallina, son básicos en la cocina de muchos países, pues son muy versátiles. Para incluirlos en recetas dulces y saladas que nos acompañen día tras día en nuestra dieta diaria y es probable que hayas observado que algunos tienen la cáscara arrugada.

Además, es un alimento rico en proteínas, bajo en calorías, y una fuente importante de aminoácidos esenciales, ácidos grasos, vitaminas y minerales. Hay maneras indiscutibles de prepararlos y degustarlos, los huevos gustan tanto a grandes y pequeños, al momento de consumirlo bien sea solos o preparados en conjunto con verduras, hortalizas, queso, jamón, tocineta, sean blancos o amarillos.

¿Pero sabías que los huevos de vez en cuando nos sorprenden?, y eso ocurre cuando de su interior aparecen dos yemas. Entonces, nos asalta la duda y nos hace pensar si se puede comer o es mejor desecharlo.

¿Cómo se forma un huevo?

¿Cómo se forma un huevo?

Lo primero que se forma en un huevo es la yema, que se origina a partir de los nutrientes ingeridos por las gallinas, en una semana los pequeños folículos del ovario crecen hasta alcanzar la forma de una yema totalmente desarrollada, alcanzando unos 25 milímetros, cada yema se pasa por el canal que conecta el ovario con el útero.

Esto dura un día y el gallo puede fecundar a la gallina para que nazca un polluelo. En canal se forma la clara, que es la fibra que rodea la yema y una vez que la parte interior del huevo se forma, entra en el útero, para formar la cáscara. El sistema reproductor de la gallina se denomina oviducto.