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El BCE dispara un 50% sus compras antipandemia y supera los 21.000 millones semanales

El Banco Central Europeo (BCE) llevó a cabo compras netas por importe de 21.050 millones de euros durante la semana pasada al amparo de su programa de emergencia por la pandemia (PEPP), lo que representa un incremento del 50% respecto al volumen neto de las adquisiciones en los siete días anteriores, cuando había sumado 14.008 millones, según los datos publicados por la institución.

De este modo, el instituto emisor ha acelerado por segunda semana consecutiva el importe neto de sus compras bajo el programa PEPP, de cuyo lanzamiento se cumple un año, después de que la semana anterior las compras netas sumasen un 17,7% más que los 11.900 millones adquiridos en la primera semana de marzo, tras los poco más de 12.000 millones de los últimos siete días de febrero.

Al cumplirse el primer aniversario del programa PEPP, anunciado el 18 de marzo de 2020, pero implementado a partir del 26 de marzo de ese mismo mes, el BCE ha empleado ya 913.626 millones de euros de los 1,85 billones del importe establecido en respuesta a la pandemia de Covid-19, cuyo alcance fue ampliado por segunda vez el pasado mes de diciembre desde los 1,35 billones fijados en junio de 2020, frente a los 750.000 millones originalmente previstos.

En la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, celebrada el pasado 11 de marzo, la institución acordó que las compras bajo el PEPP durante el próximo trimestre se realizarán a un ritmo significativamente mayor que durante los primeros meses del año, aunque la presidenta de la entidad, Christine Lagarde, advirtió de que tal incremento debería contemplarse desde una óptica temporal trimestral más que semanalmente.

Con motivo del aniversario, Lagarde ha destacado que el PEPP ha proporcionado un apoyo fundamental a la zona del euro en tiempos difíciles, ya que «estabilizó los mercados financieros al evitar que las turbulencias del mercado en la primavera del año pasado se transformaran en un colapso financiero en toda regla con consecuencias devastadoras para los ciudadanos de Europa», además de asegurar que las condiciones de financiamiento «se mantengan favorables», ayudando a las familias a sostener el consumo, a las empresas a permanecer en el negocio ya los gobiernos a emprender las acciones fiscales necesarias.

«El lanzamiento del PEPP actuó como un potente disruptor. Las condiciones del mercado se estabilizaron incluso antes de que compráramos un solo bono», ha destacado la francesa, para quien los mercados entendieron y asumieron internamente «desde el primer día» el compromiso del BCE de hacer todo lo necesario dentro de su mandato para apoyar la economía de la zona del euro durante la pandemia.

Asimismo, la banquera central de la zona euro ha subrayado la importancia de la flexibilidad con la que se dotó a la forma en que el BCE puede realizar sus compras de activos en el marco del PEPP. «Esta flexibilidad sigue siendo el activo más preciado del PEPP», ha afirmado Lagarde.

De este modo, gracias a la flexibilidad del PEPP, la presidenta del BCE ha recordado que el Consejo de Gobierno anunció el pasado 11 de marzo su intención de llevar a cabo las compras de activos durante el segundo trimestre de 2021 a un ritmo significativamente más alto que durante los primeros meses de este año.

«Compraremos de manera flexible de acuerdo con las condiciones del mercado y con miras a evitar un endurecimiento prematuro de las condiciones de financiamiento que sea inconsistente con contrarrestar el impacto a la baja de la pandemia en la trayectoria proyectada de la inflación», ha indicado.

En un artículo incluido en el ‘Anuario del Euro 2021’, elaborado por la Fundación ICO y la Fundación de Estudios Financieros (FEF), el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, destacaba recientemente que el anuncio del PEPP tuvo un efecto inmediato y sustancial sobre el riesgo de fragmentación de los rendimientos de la deuda soberana de la zona euro, con una disminución «claramente más fuerte» en el caso de los bonos soberanos de España e Italia.

El rendimiento de los bonos españoles a diez años en el mercado secundario llegó a escalar el 18 de marzo de 2020, antes del anuncio del BCE, hasta el 1,384%, reduciéndose en los días posteriores de manera sustancial, hasta llegar a entrar en diciembre en terreno negativo. Actualmente, la rentabilidad exigida al bono español a diez años es del 0,344%.

En el caso de la deuda italiana a diez años, el interés exigido en el mercado secundario se situaba este lunes en el 0,663%, muy por debajo del 2,992% que llegó a alcanzar antes del anuncio del lanzamiento del PEPP por parte del BCE.

Según las últimas cifras publicadas por la institución, el BCE había destinado entre marzo de 2020 y el final de enero de 2021 un total de 123.636 millones de euros a la adquisición neta de deuda soberana española a través de sus distintos programas de compra de activos, incluyendo 89.846 millones en compras de emergencia contra la pandemia (PEPP) y otros 33.790 millones mediante el programa de adquisición de deuda soberana PSPP.