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Cáceres advierte está en una situación “muy difícil” con una incidencia que ronda los 500 casos

El alcalde de Cáceres, Luis Salaya, ha señalado, que el progreso de los casos de positivos en coronavirus es “muy preocupante” porque han ascendido de forma “muy rápida”, y la ciudad se sitúa muy cerca de la cifra psicológica de los 500 casos, que preocupa a todos, ya que la incidencia en la ciudad en los últimos quince días está en los 486 casos por cien mil habitantes, por lo que la situación es “muy difícil”.

Salaya ha mostrado su preocupación por estas cifras y ha señalado que la parte negativa es que vienen las fiestas navideñas y “no se pueden esperar comportamientos cívicos de todo el mundo”, aunque confía en que “una mayoría” de la sociedad cumpla las normas decretadas por las autoridades sanitarias para evitar la propagación de los contagios.

Sin embargo, “también hay noticias positivas”, ha dicho el regidor, en relación a la “responsabilidad” de una parte importante del sector de la hostelería ya que, en los últimos días, se han incrementado los locales que han ido comunicando que no van a abrir en nochebuena o que cerrarán a una determinada hora.

“Valoramos mucho ese compromiso”, ha dicho el regidor que ha agradecido tanto el comportamiento de los empresarios de la hostelería, que “pese a lo mal que lo está pasando mayoritariamente es muy responsable”, ha dicho, como de los clientes que están haciendo reservas previas en los establecimientos para evitar aglomeraciones.

A preguntas de los medios sobre la situación de la ciudad tras el minuto de silencio que ha tenido lugar este miércoles en los soportales del Consistorio por las víctimas de la violencia de género, el alcalde cacereño ha insistido en que la policía llevará a cabo estos días una intensa labor de vigilancia para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

RESPETO A LA POLICÍA

En este sentido, ha vuelto a hacer un llamamiento a los cacereños para que los que, a pesar de la situación, han decidido salir a tomar las cañas en nochebuena, que lo hagan “con toda la prudencia del mundo” y que sean “muy respetuosos” con los agentes de la autoridad.

“Espero que entiendan que no están ahí para aguar la fiesta a nadie, sino precisamente para garantizar la seguridad de todos y que no tengamos que lamentar situaciones peores después de la Navidad”, ha concluido.