Nicolas Cage resucita cual Drácula con Renfield

Pocos personajes literarios han dado tanto juego en la historia del cine como el mítico conde Drácula. El viejo vampiro de los Cárpatos ha ayudado a crear todo tipo de productos a la imaginería (o falta de ella) de Hollywood durante décadas. Por supuesto, la mayoría de las veces el ilustre no-muerto ha protagonizado cintas orientadas al terror, pero no siempre. También el humor se ha apoderado de sus colmillos (y de los de otros de los de su clase), e incluso algunas obras lo han mostrado como poco menos que un superhéroe.

Pero hay una forma en la que jamás hubiésemos podido imaginar a Drácula: con el rostro de Nicolas Cage. Ahí es nada.

Nicolas Cage, un actor entre tinieblas

Aunque hoy en día pueda parecer complicado imaginarlo, allá por los años noventa Nicolas Cage era sin duda uno de los actores del momento. Tan pronto era capaz de rodar films de acción que arrasaban en taquilla, como La roca, Cara a cara o Con Air, como enfrentarse a papeles dramáticos como su celebrada participación en Leaving Las Vegas (gracias a la cual logró un merecido Oscar, entre muchos otros premios).

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Pero precisamente esa versatilidad a la hora de adaptarse a diferentes proyectos de todo tipo ha sido siempre una ventaja y un inconveniente en su carrera. Ya en su época de mayor éxito, hace veinte o veinticinco años, muchos críticos alababan su talento para la interpretación, pero lamentaban el poco criterio de Cage para seleccionar papeles. En realidad, todo viene a ser un poco por la misma razón: su estrafalaria vida fuera de los focos.

La excentricidad de Nicolas Cage ha sido siempre famosa en todo Hollywood… y más allá. Unos gustos extraños, salvajes y sobre todo caros, le han ido obligando a trabajar mucho y tener poco margen a la hora de elegir con buen tino. Sobre todo a medida que su carrera ha ido perdiendo fuerza con el paso de los años. También, cómo no, por su propia actitud. El intérprete siempre ha formado parte del club de los “chicos malos” de Hollywood, junto a gente como Johnny Depp, Sean Penn o Charlie Sheen, con trabajos de actores pero actitudes más propias de estrellas del rock. Y esas salidas de tono no suelen estar bien vistas dentro de la industria norteamericana de cine, en la que la corrección política es siempre importantísima.

Renfield, ¿el revivir de Nicolas Cage?

Después de varios años sobreviviendo a base de producciones poco ambiciosas (como tantos otros de su generación, en Hollywood no hay sitio para todos en los grandes proyectos), Nicolas Cage protagoniza ahora Renfield. Una apuesta que, para algunos, podría suponer el resurgir de su carrera. La película, como comentábamos al principio de este artículo, vuelve al mito de Drácula, aunque con una perspectiva bastante particular, a medio camino entre el terror, el gore y la comedia. Tampoco puede calificarse como un título absolutamente comercial (ha salido en cines, pero tiene cierto deje a película para streaming), pero tiene nombres importantes detrás. Empezando por su director, Chris McKay (La guerra del mañana), y siguiendo por el co-protagonista Nicholas Hoult (El menú, Tolkien).

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La trama gira precisamente en torno a su personaje, Renfield, que después de años sirviendo a su señor Drácula (Cage) empieza a sentirse realmente harto del comportamiento narcisista y tiránico del vampiro. Una especie de relación de amor/odio que sirve como punto de partida tanto al guion como a los golpes de humor de la cinta.

Por el momento, el estreno en Estados Unidos ha dejado buenas críticas, si bien últimamente las opiniones de los profesionales resultan bastante dudosa en muchos sentidos. Es complicado saber si Renfield será el empujón que la carrera de Nicolas Cage necesita para volver a primera línea, pero de lo que no hay duda es de lo mucho que parece haberse divertido haciéndola. El comportamiento del excéntrico chupasangres ha dado la oportunidad al actor de reencontrarse con su faceta más exagerada e histriónica, y el pintoresco maquillaje hace el resto. La estética recuerda mucho a películas como Sombras Tenebrosas, de Tim Burton.

Posiblemente los fans de Cage estén felices y confíen en el relativo potencial de la cinta para que el actor, cual vampiro, logre regresar de entre los muertos. A sus 59 años, tal vez no encuentre muchas más oportunidades como esta.