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Servimedia

El eurodiputado de ERC y alcalde de Caldes de Montbui, Jordi Solé Ferrando, declaró este miércoles en el juicio que se desarrolla en el Tribunal Supremo contra los líderes del 1-O que durante las protestas frente al departamento de Economía del 20 de septiembre de 2017 vio un espíritu cívico entre los manifestantes que lanzaron “claveles” a los guardias civiles que formaban parte de la comitiva judicial que efectuó el registro en esas dependencias.

Este es el primero de los testigos propuestos por las defensas. Ha sido llamado por el abogado de Oriol Junqueras, Andreu Van den Eynde, al que relató que ese día fue “a dejar a las niñas al colegio y escuché que estaban deteniendo a altos cargos de la Generalitat”.

“Utilizando mi derecho como ciudadano a protestar, decidí ir a Barcelona acompañado de tres concejales del municipio donde soy alcalde, Caldes de Montbui”. Se dirigió al departamento de Exteriores, donde había trabajado años atrás. Allí “el ambiente era calmado, no había una situación de tensión. Me identifiqué como eurodiputado y no tuve ningún problema en entrar al hall del edificio… Recuerdo que había una urna de cartón, claveles en el suelo y una bandera con la palabra democracia”.

El objetivo de la defensa de Junqueras es acreditar que el 20 de septiembre de 2017 el ambiente de las protestas y, en concreto, el de la concentración frente a la Conselleria de Economía fue pacífico, en contra de lo declarado en el juicio por decenas de policías y guardias civiles. Su pretensión es restar credibilidad a la acusación de rebelión que formula la Fiscalía.

“¿Vio a alguien que acometiera a algún policía?”, preguntó en un momento el abogado. “No, para nada”, fue la respuesta. Con posterioridad se desplazó hasta la Consellería de Economía. Cuando llegó “había un cordón de voluntarios perfectamente formado. No tuvimos dificultades para llegar” al edificio. En otro momento de su declaración, insistió en que había libertad de movimiento en esa zona.

Durante el tiempo que estuvo allí vio “adhesivos en los vehículos, claveles en los parabrisas y periodistas encima” de los vehículos que la Guardia Civil había dejado aparcados en la puerta, pero “no vi nada roto”. Preguntado por si escuchó insultos aseguró: “No recuerdo si hubo insultos. Los guardia civiles tuvieron que escoltar a un detenido y hubo algún empujón”, reconoció.

Sobre la presencia del exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras en la sede de Economía, recordó que, “como siempre, llamó a la calma y `los jordis´ llamaron a desconvocar la manifestación. Efectivamente lo hicieron sobre un coche de Guardia Civil, pero fue por el bien de todos”, justificó.

Ya en el turno de las acusaciones, el fiscal Javier Zaragoza preguntó si presenció algún incidente. Relató entonces que en el momento del traslado de un detenido vio como “cuando el coche de Guardia Civil arrancó, varias personas fueron hacia él y uno le dio una patada. Eso fue puntual. No reflejaba el tono de la protesta”. Sobre si hubo insultos o agresiones, aseguró que “sí que se les increpó, hubo algún grito y algún empujón, pero eso es todo lo que recuerdo”, concluyó.

El eurodiputado de ERC manifestó que había también “muchos efectivos de los Mossos d’Esquadra dialogando con la gente sentada frente a un coche de la Guardia Civil” y que en todo momento “la gente tenía una actitud tranquila, muy cívica, hacía cánticos con eslóganes relacionadas con la democracia y el referéndum”.