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Guerrero: “Hubo desaliento, cansancio infinito, lágrimas y miedo, pero siempre volvimos a levantarnos”

“Hubo desaliento, cansancio infinito, lágrimas, miedo, pero siempre volvimos a levantarnos porque rendirse no era una opción”. Con estas palabras ha descrito el jefe de la UCI del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y del Grupo Hospitalario Privado, José Eugenio Guerrero, los meses más duros de la pandemia del coronavirus en los hospitales españoles.

Guerrero ha sido el trabajador de la sanidad seleccionado para pronunciar su discurso durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2020 que, en su categoría de premio a la Concordia, ha distinguido la labor de los sanitarios españoles “en primera línea contra la COVID-19”.

El médico intensivista ha explicado que esta pandemia “ha cambiado la forma de vida” de toda la población, que se ha visto obligada a afrontar un “futuro incierto”. “Pero también nos ha enseñado lecciones importantes y nos ha hecho recuperar valores esenciales”, ha dicho, destacando la importancia de un “buen sistema sanitario” que ofrezca “seguridad en tiempos de incertidumbre”. “No podemos olvidar que el virus sigue ahí y hoy es más importante que nunca cuidar de nuestra sanidad e intentar mejorarla entre todos día a día”, ha resaltado.

Estos duros meses han servido al personal sanitario para aprender que “es difícil entender la palabra concordia si no va unida a la de solidaridad”. “Una pandemia que nos trajo y trae tanto sufrimiento, dolor, deshumanización y muerte, también nos ha recordado que la concordia solo se obtiene con el esfuerzo de todos a través de la solidaridad”, ha subrayado.

Guerrero ha negado que los sanitarios hayan sido “héroes” en la pandemia. “Quizá lo fuimos todos”, ha dicho, recordando cómo, en un momento en el que la pandemia “obligaba al distanciamiento”, se “rompió” esta barrera hallando un “punto de encuentro”. A las 8 de la tarde, ha recordado, los españoles salían a sus balcones a “aplaudir a la vida, a buscar en la mirada de los otros la fuerza para seguir adelante”.

Durante los “terribles días” de la primavera, los sanitarios hicieron su trabajo “lo mejor” que supieron y pudieron, según Guerrero, “conscientes de que en la lucha contra el virus no era posible esperar milagros”. Junto a ellos, ha recordado la labor de los sectores esenciales, la colaboración altruista de empresas y organizaciones que facilitaron material, la conjunción de esfuerzos de los recursos públicos y privados, y la ayuda “inestimable” de los Cuerpos de Seguridad del Estado.

El médico intensivista ha querido cerrar su discurso recordando a los compañeros que han fallecido en la lucha contra la pandemia, “hombres y mujeres que dedicaron su vida a cuidar de otras vidas y que llevaron su generosidad y compromiso hasta el extremo”. “Quizá la historia no recuerde sus nombres, pero nosotros no los olvidaremos nunca y hoy recogemos este premio en su memoria”, ha concluido.

 

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