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Luis Frontela, uno de los forenses más prestigiosos de nuestro país, aseguró el pasado domingo en el programa de Iker Jiménez, ‘Cuarto Milenio’, que Antonio Anglés, principal sospechoso, junto a su amigo Miguel Ricart, de la muerte de las niñas Toñi, Miriam y Desirée en 1992, no llegó a salir nunca de España, tal y como mantiene la versión oficial.

Aunque cerrado, el caso todavía plantea muchas dudas. Las niñas desaparecieron en Alcàseer (Valencia) un 13 de noviembre de 1991, mientras se dirigían haciendo autoestop a una discoteca de Picassent. Meses después, sus cuerpos aparecían sin vida, semienterrados en un descampado de la montaña, cerca de una casa abandonada, donde, según el auto, abusaron de ellas.

Tanto Ricart como Anglés fueron los principales acusados. Mientras que Ricard salió de de prisión en 2013 tras cumplir condena por el crimen, la documentación del caso asegura que su compinche, Antonio Anglés, logró escapar de España a bordo de un barco.

Sin embargo, en su aparición televisiva, Frontela aseguró que mantiene por su cuenta una investigación y aseguró, en contra de la versión oficial, que Anglés nunca abandonó nuestro país.

“Existen pruebas suficientes para demostrar que él no se desprendió voluntariamente de determinados objetos suyos. Algo pasó y es lo que estoy terminando de investigar”, explicó el forense en plató.

Para el científico existe una “tercera vía” por la que Anglés podría haber sido ejecutado porque “sabía demasiado”.

“Algo había, pero algo más local, no tanto de altas esferas. Antonio Anglés no escapó. Ni siquiera llegó a Madrid y no salió de España. Sabía demasiado”, matizó

“Su cuerpo está en algún sitio, o vivo o muerto. Y creo que puedo intuir dónde está”, aseguró sembrando más dudas sobre el caso.