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Servimedia

Los brazos de los mamíferos, extremidades únicas en este grupo de animales, comenzaron a desarrollarse hace unos 270 millones de años, es decir, alrededor de 30 millones de años antes de que existieran los dinosaurios.

Ésta es la conclusión principal de un estudio desarrollado por Jacqueline Lungmus, ayudante de investigación en el Museo Field de Chicago y doctoranda en la universidad de esa ciudad estadounidense, y Ken Angielczyk, conservador en ese museo.

El trabajo, publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, intenta determinar el origen de los brazos de los mamíferos, que hace especiales a este grupo de animales en contraste con otros, ya que todas las aves tienen alas y casi todos los lagartos caminan a cuatro patas.

Los murciélagos vuelan, las ballenas nadan, los gibones se mueven de árbol en árbol, los caballos galopan y los humanos utilizan teléfonos móviles. Esos diferentes hábitats y estilos de vida de los mamíferos se basan en extremidades delanteras que son únicas porque ningún otro grupo de animales vertebrados ha desarrollado tantos tipos diferentes de brazos.

“Aparte del pelaje, la forma diversa de la extremidad anterior es una de las características más icónicas de los mamíferos”, apunta Lungmus, quien añade: “Tratábamos de entender de dónde viene eso, si es un rasgo reciente o si ha sido especial del grupo de animales al que pertenecemos desde el principio”.

Para ello, Lungmus y Angielczyk examinaron los fósiles de parientes antiguos de los mamíferos. Hace unos 312 millones de años, los vertebrados terrestres se dividieron en dos grupos: los saurópsidos (que incluían dinosaurios, aves, cocodrilos y lagartos) y los sinápsidos (donde estaban los mamíferos).

Una diferencia clave entre ambos grupos es el patrón de aberturas en el cráneo donde se adhieren los músculos de la mandíbula. Los primeros sinápsidos, llamados pelicosaurios, estaban más estrechamente relacionados con los humanos que con los dinosaurios, pero parecían reptiles enormes. “Si vieras a un pelicosaurio caminando por la calle no pensarías que se parece a un mamífero; dirías: ‘Eso es un cocodrilo de aspecto extraño’”.

TERÁPSIDOS

Sin embargo, hace unos 270 millones de años surgió una línea más diversa (y a veces peluda) de nuestro árbol genealógico: los terápsidos. “Los mamíferos modernos son los únicos terápsidos supervivientes, éste es el grupo del que formamos parte hoy”, indica Lungmus.

Los terápsidos fueron los primeros miembros de nuestra familia que realmente se diversificaron: en lugar de pelicosaurios parecidos a cocodrilos, los terápsidos incluían carnívoros ágiles, fornidos animales exavadores y comedores de plantas que habitaban en los árboles.

Lungmus y Angielczyk se dispusieron a comprobar si esta explosión de diversidad se produjo con una explosión correspondiente en diferentes formas de extremidades anteriores. “Éste es el primer estudio que cuantifica la forma de las extremidades anteriores en una gran muestra de estos animales”, dice Lungmus.

El equipo examinó los huesos de la parte superior del brazo de cientos de especímenes fósiles que representan 73 tipos de pelicosaurios y terápsidos, de los que tomaron medidas cerca de donde los huesos se unieron al hombro y el codo. Luego analizaron las formas de los huesos utilizando una técnica llamada morfometría geométrica.

Cuando compararon las formas de los huesos de los brazos, los investigadores encontraron mucha más variación en los huesos de los terápsidos que en los pelicosaurios. También notaron que la parte superior del brazo, cerca del hombro, era especialmente variada en los terápsidos, una característica que podría haberlos hecho moverse más libremente que los pelicosaurios, cuyos voluminosos y bien ajustados huesos del hombro probablemente les dieron un rango de movimiento más limitado.

RETRASO EN EL TIEMPO

Lungmus y Angielczyk descubrieron que una gran variedad de formas diferentes de extremidades anteriores evolucionaron en los terápsidos hace 270 millones de años. “Los terápsidos son los primeros sinápsidos que aumentan la variabilidad de sus extremidades anteriores; este estudio retrasa ese rasgo en el tiempo”, dice Lungmus.

Antes de este estudio, lo más temprano que los paleontólogos habían podido datar sobre los diversos brazos de los mamíferos fue hace 160 millones de años. Con el trabajo de Lungmus y Angielczyk, esto ha se ha retrasado más de 100 millones de años atrás.

Los investigadores señalan que el estudio ayuda a explicar cómo evolucionaron los rasgos de mamíferos hasta la actualidad. “Gran parte de lo que hacemos todos los días está relacionado con la forma en que evolucionaron nuestras extremidades anteriores, incluso cosas simples como sostener un teléfono”, recalca Angielczyk.