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Un clima invernal más cálido se asocia con un aumento del crimen, lo que sugiere que la delincuencia está relacionada con temperaturas más altas en las actividades diarias durante el invierno, según un estudio realizado por dos investigadores del Instituto Cooperativo para la Investigación en Ciencias Ambientales (CIRES) de la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos).

Esta conclusión del estudio, publicado en la revista ‘GeoHealth’, de la Unión Geofísica Americana, se extrae de comparar datos de clima y delincuencia de cerca de 16.000 ciudades de cinco grandes regiones de Estados Unidos (noreste, sureste, sur central, oeste y medio oeste) desde 1979 hasta 2016.

Este hallazgo apoya la teoría de que son necesarios tres ingredientes principales para provocar un crimen: un delincuente motivado, un objetivo adecuado y la ausencia de un protector para prevenir una violación legal.

El estudio indica que condiciones climáticas más moderadas en invierno aumentan la probabilidad de que estos tres elementos se unan y se cometan delitos violentos (como asesinato, violación, robo o asalto) y contra la propiedad. Sin embargo, los investigadores no correlacionaron temperaturas veraniegas más elevadas con tasas de crimininalidad más altas.

Los investigadores indican que este nuevo estudio elimina las teorías de que las altas temperaturas motivan a llevar a cabo comportamientos agresivos, sino que el crimen está relacionado con la forma en que el clima altera las actividades diarias de las personas.

“Esperábamos encontra una relación más consistente entre la temperatura y el crimen, pero realmente no esperábamos que esa relación cambiara a lo largo del año”, indica Ryan Harp, autor principal del estudio, quien añadió: “Eso terminó siendo una gran revelación para nosotros”.

Harp subraya que esa relación entre clima, interacción humana y crimen tiene “un impacto en el bienestar de las personas”. “Durante los inviernos suaves hay más gente fuera de casa, lo que crea el ingrediente clave para los delitos interpersonales: la oportunidad”, añade.

Marshall Burke, profesor asistente de Ciencias del Sistema de la Tierra en la Universidad Stanford (Estados Unidos), destaca este hallazgo de que el aumento de la criminalidad se vincula más a la subida de temperaturas en invierno que en verano. “Los autores sugieren acertadamente que esto es más consistente con temperaturas más cálidas que alteran los patrones de actividad de las personas, como salir más afuera”, concluye.