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Servimedia

El teniente de la Guardia Civil que declaró este jueves como testigo en el juicio del ‘procés’ aseguró que durante la jornada del 1-O se “masticaba odio” en el centro electoral en el que intervino. La actitud de los manifestantes derivó en una “violencia inusitada”.

Así se manifestó este jueves el teniente de la Guardia Civil ante la sala del Tribunal Supremo que juzga a los líderes independentistas por la convocatoria y celebración del referéndum del 1-O. En el colegio electoral en el que intervino “metafóricamente se masticaba el odio”, expresó, “una rabia que no sé cómo se podía haber contenido durante tanto tiempo”.

En total, había “unas 200 personas congregadas” cuya actitud “derivó en una violencia inusitada”. Posteriormente aclaró que al final del día “eran aproximadamente 400”. “No había pacifismo por ningún lado”, insistió. “Lo que viví ese día no se me va a olvidar nunca, y he estado en sitios que no quiero nombrar”. “Empujaban con patadas y puñetazos, yo sufrí algún arañazo y golpes, me dieron puñetazos en la espalda”.

Sin embargo, rechazó haber visto gente recibiendo golpes con las manos levantadas que gritaban “somos gente de paz”, como le apuntó el abogado Jordi Pina. Ante sus preguntas reconoció haber visto videos, pero en todos se hacía “uso proporcional, congruente y oportuno” de la fuerza. Además, el testigo destacó que no vio que la intervención policial produjese alguna lesión a las personas congregadas. “No fueron agresiones sorpresivas, solo se actuó contra quien impedía el paso”, aclaró.

En el centro en el que intervino requisaron “dos urnas, dos teléfonos, 750 papeletas, más de 30 justificantes de voto, dos listados y las instrucciones para la presidencia de la mesa”, relató. Además, haciendo referencia a sus 30 años de experiencia en la Guardia Civil, el agente relató que pudo ver cómo había personas en vehículos, colocados en puntos estratégicos, que identificó como “seguimiento” para dar aviso de que llegaban.

Sobre las agresiones que relató haber vivido en primera persona, el testigo reconoció que no había interpuesto denuncia. “Uno ya se acostumbra a todo”, afirmó. Sin embargo, apuntó que sí denunció unos hechos en el instituto de su hijo, los días posteriores al 1-O. “A mi hijo le sacaron a hacer una protesta con unas pancartas por la indignación del 1-O. Mi hijo está orgulloso de su padre, y le sacaron a protestar”, comentó.

Este mismo agente participó en los registros en dos empresas, Zukoy y Buzoneo Directo, el 16 y el 17 de septiembre de 2017, respectivamente. En la primera se incautaron de 11 planchas que se habían utilizado para la fabricación de carteles publicitarios, así como 570 carteles que “fueron desechados por ser de pruebas”.

En Buzoneo intervinieron 369.000 dípticos del cartel de las vías del tren, 138.000 carteles que decían “sí, para echarlos fuera”, carteles con las fotografías del Rey, Rajoy, Pujol y Millet y “750.000 flyers de la campaña del ‘sí para tomar partido’”. “En algunas cajas ponía como cliente: Global Solution SL, y de título: ómnium dípticos”. Sobre este asunto, las defensas preguntaron si la instrucción de la Fiscalía autorizaba a intervenir cartelería de un partido político, en referencia a los carteles de la CUP incautados. El agente explicó que él entendía que tenían orden de intervenir todo lo relacionado con el referéndum.

INCAUTACIÓN DE MATERIAL EN DISNET

Dos de los agentes que declararon por la tarde participaron en la incautación en Sabadell de material sobre el referéndum en Disnet, donde acudieron porque la empresa de distribución quería entregar el material de manera “voluntaria” y la colaboración de la responsable fue “absoluta”, indicó uno de los agentes. En total se intervinieron más de 400.000 dípticos, 26.000 flyers y 30.000 carteles de la campaña publicitaria del referéndum en la que aparecen unas vías de un tren.

Uno de estos agentes también estuvo presente en el centro electoral de Sant Andreu de la Barc, donde indicó que había “entre 200 y 250 personas de muchas edades, un muro infranqueable para llegar al punto de votación, todos sentados y tirados en el suelo; nos estaban grabando y todos estaban callados”. En el centro de votación “nos encontramos urnas, solo 2.500 sobres, papeletas de votación y alguna CPU”.

“Lo que más me dolió eran las miradas, además me escupieron varias veces”, dijo. En este sentido, rechazó que fuese agredido e indicó que sufrió “daño moral por las amenazas. No sé si me insultaron porque fui a cumplir una orden judicial o porque era guardia civil, no sé si era por desprecio o por odio. A mí nunca por hacer mi trabajo me habían escupido”.

Asimismo, destacó, ante las preguntas de las defensas, que cumplían la orden judicial siguiendo los principios básicos de actuación y que no sufrió agresiones, ni le intentaron quitar los materiales incautados. En esta misma línea, ante la insistencia del letrado Jordi Pina, aseguró que no había gente armada entre los manifestantes.