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El Parque Nacional de Doñana (Huelva y Sevilla) cumplirá este miércoles 50 años después de que el 16 de octubre de 1969 se publicara un decreto del Gobierno que delimitaba las 35.000 hectáreas que constituyen el corazón de esa joya natural, ampliada ahora a algo más de 54.000 hectáreas y declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1994, pero amenazada por el robo de agua o de tierras y nuevos proyectos de carreteras.

La singular belleza de Doñana, considerada como una de las últimas maravillas salvajes de Europa y el mayor refugio para las aves migratorias de todo el continente, atrajo la atención de un grupo de científicos y de amantes de la naturaleza. Liderados por José Antonio Valverde y con el apoyo de personalidades como Luc Hoffmann, trabajaron durante casi dos décadas para salvarla de los proyectos de desecación y de plantación de millones de eucaliptos.

Doñana tuvo un punto de inflexión en 1961, año en que nació WWF, ya que, consciente de la importancia vital de ese espacio para la conservación de las aves europeas, esta organización ambiental tomó la defensa de las marismas de ese lugar como uno de sus principales proyectos mundiales y movilizó sus contactos al más alto nivel para convencer a Francisco Franco de frenar la destrucción de la zona.

En coordinación con Hoffmann, WWF lanzó una gran campaña pública en toda Europa y puso en marcha de uno de los primeros proyectos de micromecenazgo (‘crowfunding’) de la historia de la conservación de la naturaleza, lo que permitió, junto con los fondos aportados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), comprar 6.671 hectáreas de dunas, pinares y marismas en 1963 para crear la Estación Biológica de Doñana, y otras 3.214 de marismas salvajes en 1969 para frenar los proyectos de desecación por el norte. WWF España sigue siendo propietaria de esas tierras en el corazón de Doñana, que son gestionadas por el CSIC.

CINCO REGALOS

Para conmemorar este día, WWF ha iniciado una acción en redes sociales para que las personas que lo deseen compartan su regalo para Doñana usando los ‘hashtags’ #5RegalosParaDoñana y #Doñana50años. “Es un momento perfecto para rendir homenaje a las personas que han dedicado sus vidas a su conservación y para celebrar la suerte que tenemos de seguir contando con esta maravilla de la naturaleza. Pero este 50º aniversario es sobre todo el momento para recordar a las administraciones responsables de su conservación todo lo que está en sus manos y lo que queda por hacer para garantizar que Doñana viva otros 50 años más”, indicó Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España.

Uno de los regalos que desea WWF es que se destinen más recursos para la conservación, concretamente a la guardería de Doñana y al Seprona, que están actualmente “bajo mínimos”, así como a la guardería de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir para que vigilen el robo de agua en las zonas de regadío, por ser “casi inexistente” y contar con servicios jurídicos “desbordados”.

Otro es que haya menos carreteras y más conectividad, puesto que el entorno de Doñana está cercado por una trama de caminos agrícolas y forestales asfaltados, carreteras y autovías donde animales como el lince son atropellados y el movimiento de la fauna resulta cada vez más complicado. Además, la Junta de Andalucía quiere construir un nuevo carril en la carretera A-483 entre Almonte y Matalascañas, que ya atraviesa el parque nacional de norte a sur, y resucitar el antiguo proyecto de conectar Huelva y Cádiz con una autopista por el norte de Doñana.

El tercer deseo de WWF es que acabe la agricultura ilegal porque las zonas de regadío de frescas y frutos rojos, en situación irregular, devoran el territorio y ocupan ya 1.653 hectáreas, por lo que esta organización insta a la Junta de Andalucía a” poner fin al desorden en los cultivos que rodean Doñana” y cumplir íntegramente el ‘Plan de la Fresa’ aprobado en 2014 con el consenso de los agricultores legales.

Más agua para Doñana con el cierre de pozos y fincas ilegales es el cuarto regalo que WWF quiere para este espacio protegido, puesto que sus marismas reciben hoy menos del 20% de los aportes naturales de agua a través de su cuenca hidrográfica. “El acuífero de Doñana permanece en mal estado, su declive continúa y los descensos de las reservas hídricas siguen imparables debido al crecimiento continuo e insostenible de la agricultura intensiva y a la existencia de entre 1.000 y 2.000 pozos ilegales que roban su agua cada día”, apuntó.

Por último, WWF desea incrementar la superficie protegida porque “Doñana no puede seguir viviendo de espaldas al mar”. Así, propone que la zona de protección marina se amplíe combinando diferentes figuras legales y se incluya todo el frente marítimo, que abarca espacios como la Reserva de Pesca del Guadalquivir y zonas de extraordinario valor desde el punto de vista geológico situadas hasta los 2.500 metros de profundidad.

“En la parte terrestre es urgente restaurar y proteger una mayor extensión de las marismas originales, ya que fueron precisamente las que sufrieron una mayor destrucción en los años 60 y de las que apenas se encuentra protegido el 30% frente al 70% ya transformado. Además, Doñana debe saltar a la margen izquierda del Guadalquivir, cuya restauración es clave para la conservación de su estuario y del propio espacio protegido”, concluyó.

(SERVIMEDIA)