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Este lunes ha comenzado en la Audiencia Provincial de Almería el juicio contra Ana Julia Quezada por el asesinato en 2018 del pequeño Gabriel Cruz, en Las Hortichuelas.

Durante nueve jornadas un jurado popular será el encargado de juzgar a la asesina confesa de quien hasta entonces era la novia del padre del menor de ocho años. Se enfrenta a la prisión permanente revisable.

Después de la agresión, Quezada “se fuma unos cigarros, pinta una puerta, hace el hoyo, y una hora más tarde ve que Gabriel todavía respira y le asfixia”, aseguró el abogado de los padres.

Durante la primera sesión del juicio la asesina confesa no pudo reprimir las lágrimas. Este martes le toca el turno a ella de responder a las preguntas que se le formulen.

También están citado en el juicio Ángel y Patricia, los padres del menor, que prestarán declaración a puerta cerrada.

Según las conclusiones de la Guardia Civil Quezada asesinó sola a Gabriel, sin la implicación de terceras personas. El móvil podrían ser los celos que el niño despertaba en ella, aunque ella aseguró que fue un accidente. Está acusada de un delito de asesinato y de dos de daños psicológicos a los padres.

Según la investigación, se lo llevó y le mató el mismo día de la desaparición asfixiándole, y seguidamente le enterró tapándolo con piedras y tablones.

Finalmente la Guardia Civil empezó a sospechar de Ana Julia cuando se percataron de que fue ella quien colocó una camiseta en la zona donde buscaban al niño. La prenda, que no fue localizada durante las jornadas previas, estaba limpia y seca a pesar de que el día antes había llovido. Finalmente el cadáver del niño fue encontrado en su coche.

El perfil de la detenida es el de una “manipuladora, obsesiva, egocéntrica, de una frialdad máxima y con cierta ambición económica”. El objetivo de la Guardia Civil siempre fue que Ana Julia Quezada les condujera hasta el niño vivo.