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La aerolínea  Boeing ha pedido que todos los aviones de su modelo 737 MAX se queden temporalmente en tierra hasta que concluyan las investigaciones sobre el accidente de una de sus naves en Etiopía el pasado domingo en el que 157 personas perdieron la vida.

El siniestro del vuelo 302 de Ethiopean Airlines es el segundo de 737 MAX en tan solo unos meses. En octubre, 189 personas fallecieron en otro accidente en Indonesia, apenas 13 minutos después de despegar.

La compañía emitía el comunicado, como medida de precaución, después de que Estados Unidos y Canadá se unieran a la lista de países que vetaban su espacio aéreo a su modelo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump ordenó suspender “inmediatamente” el uso de la flota MAX, al tiempo que se mostraba confiado en que la norteamericana encuentre pronto una respuesta a lo sucedido.

Tras el anuncio de Trump, la Administración Federal de Aviación emitía la orden y subrayaba que se mantendrá la suspensión “mientras avance la investigación, incluyendo el examen de las grabaciones de sonido y trasmisiones de vuelo de la aeronave”.

Desde que el 11 de marzo China vetara su cielo al 737 MAX, esta nave ha visto cómo se le cerraba el espacio aéreo de medio mundo, incluido la UE, en lo que supone un fuerte varapalo para la compañía. La compañía tiene 4.700 encargos de este cuestionado modelo y ante las dudas de su futuro, su cotización en bolsa se ha desplomado.