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Huesos de cristal y esculturas de madera

Trabaja cada día para dar a conocer su creatividad y sus esculturas de lápices de madera. La Osteogénesis Imperfecta que le diagnosticaron al nacer, no le ha impedido ganar los diferentes certámenes de arte a los que se ha presentado. Vidas Insuperables les cuenta la historia de Benjamín Mejía.

Benjamín Mejía dejó de utilizar los lápices para colorear, y empezó a verlos como una forma de arte. Su creatividad, constancia y trabajo le llevaron a crear diferentes esculturas le han hecho ganar los certámenes de arte a los que se ha presentado.

Fuente: Benjamín Mejía.

Mejía ha tenido que enfrentarse desde que nació a la Osteogénesis Imperfecta, más conocida como “huesos de cristal”. Siendo un niño, esta patología le llevó a sufrir 6 fracturas femorales, 3 en cada pierna. La última vez, a los 11 años, sufrió una rotura que le provocó un acortamiento en la pierna izquierda de 4 centímetros.

“Utilizo alza ortopédica dentro de mi calzado, el cual debe ser de talón alto, y zapatos tenis de basquetbolista para todas mis actividades. No puedo realizar trabajos que impliquen estar de pie todo el día. Además tengo problemas auditivos en ambos oídos y, aunque cuento con un aparato para el oído izquierdo, necesitaría unos audífonos mejores”.

Benjamín se levanta a las seis y media de la mañana, y dedica su día a estudiar y realizar ejercicios de musculación principalmente. “Practico 3 horas de pesas, y 35 minutos de cardio en bicicleta estacionaria. Me encanta el ejercicio, lo hago por mi salud, apariencia y autoestima. Me gustaría dedicarme al Fisicoculturismo Paralímpico, porque me ayudaría mucho a mi condición física y calidad de vida. También me gusta cocinar para mi familia, cuidar mi pequeña colección de orquídeas silvestres, hacer tareas del hogar y leer”.

El sueño de un arquitecto 

Fuente: Benjamín Mejía.

Se formó como técnico de Arquitectura, donde fue un alumno destacado, y poco después comenzó en la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de El Salvador. “No podía costearme una universidad privada. Mi única opción fue hacer el examen de admisión en la universidad de El Salvador, que deja mucho que desear en materia de recursos, accesibilidad, instalaciones para personas con alguna discapacidad e inclusión”.

La falta de recursos y de accesibilidad en su universidad, provocaron que benjamín tuviese complicaciones a medida que iba avanzando de curso. “Mi falta de solvencia y las dificultades físicas que tenía para llevar a cabo la asignatura de topografía, hicieron que llegara a una tercera matricula en esa materia. Siempre fui buen estudiante, y todas las aprobé, gracias a mi preparación previa como técnico en arquitectura”.

“Jamás ningún docente ni nadie dentro de la facultad se tomó la molestia de ver mi discapacidad de movimiento y auditiva y tomar las medidas de adecuación curricular para disfrutar de mi derecho a la Educación Superior. Nadie se preocupó ni hizo valer mis derechos a la educación inclusiva y asistida”.

Durante dos años Benjamín tuvo que dejar de estudiar, pero siguió demostrando que podía derribar cualquier barrera con ilusión y trabajo. Se presentó a un certamen que se celebraba por el aniversario de la declaración Universal de Derechos Humanos.

Fuente: Benjamín Mejía.

“Pensé que era la oportunidad para poder escribir un ensayo y manifestar las violaciones a los derechos estudiantiles y más que todo a los derechos del sector con discapacidad. Titulé a mi ensayo como ‘El Desconocimiento de los Derechos Estudiantiles, y Los Derechos de Los Estudiantes Con Capacidades Especiales Dentro de La Universidad de El Salvador’.

“Con dicha participación logré clasificarme como finalista y agenciarme la mención honorífica en pergamino. Fue muy satisfactorio poder cumplir esa misión y hablar de nuestro sector con discapacidad dentro de la universidad. A raíz de ello, al año siguiente se fundó la primera Asociación de Estudiantes con discapacidad dentro de la Universidad Nacional”.

En el año 2012 se presentó al certamen de arte ‘Exprésate más’, organizado por una marca de lápices de colorear y útiles escolares. Entre las 3 categorías del certamen, benjamín optó por la escultura. Se presentó y quedó en primer lugar en dos ediciones con sus esculturas de lápices. A partir de ahí, comenzó a poner en práctica su talento.

Mis obras se inspiran en cosas positivas

Fuente: Benjamín Mejía.

“Cada escultura tiene un valioso significado. Mi primera obra fue ‘Manos trabajadoras’ y representaba las manos trabajadoras de todos los salvadoreños dentro y fuera del territorio de la república, que luchan día a día por salir adelante. La segunda obra fue ‘La familia minimalista’ y, formada por líneas simples y puras, representaba la silueta de una familia unida, símbolo de amor y paz de manera abstracta en la composición”.

Tras esto, siguió creando obras, como ‘Flor de Izote’ y ‘Maquilishuat’, inspiradas en la Flor Nacional y Árbol Nacional de la República de El Salvador. Otra de sus últimas creaciones fue la réplica del logo de ‘REJUES’, Red de Jóvenes Salvadoreños Unidos en el Exterior.

Sus esculturas volvieron a ser elegidas ganadoras en los certámenes organizados por REJUES. “Consideré que mi talento tenia los estándares y calidad suficiente para ser seleccionado en este certamen de jóvenes salvadoreños en el exterior. A raíz de eso comencé a replicar mis esculturas ganadores en los primeros certámenes porque las originales quedaron en manos de los organizadores, con promesa de ponerlas en exhibición en cajas de cristal en el museo de los niños de San Salvador, «Tin Marin».

Fuente: Benjamín Mejía.

Ahora le gustaría continuar con sus estudios aunque las limitaciones económicas y de accesibilidad no se lo permitan, y demostrar que los estigmas sociales son los que le impiden seguir adelante.

“Los estigmas de la sociedad son el problema para nuestra participación activa en educación, salud, deporte, arte, política y todos los ámbitos de la sociedad. Me gustaría crear conciencia sobre las personas con discapacidad y enfermedades raras mediante el arte. Demostrar que las personas con discapacidad tenemos mucho que aportar y somos de gran valor para la sociedad”.

Con todo lo que hago busco proyectar motivación y ánimo a otras personas con discapacidad. Está en nosotros mismos Empoderarnos y creer en nuestro valor, demostrarlo por todos los medios o formas que sea. El secreto está en siempre ser perseverantes a pesar de la situación”.

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