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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pidió este sábado no confiarse por las encuestas y votos suficientes para conformar “una amplia mayoría parlamentaria” y tener “un Gobierno fuerte”, que “hable con todos pero que dependa exclusivamente de sus propias fuerzas”, por lo que advirtió: “Cada voto que se quede en casa será un voto por la involución”.

En un acto de precampaña en Alicante, Sánchez dio así en cierto modo por segura la victoria del PSOE en las elecciones generales que apuntan todas las encuestas y alertó contra un posible exceso de confianza de sus votantes. “Necesitamos estabilidad política”, puntualizó. “Queremos un Gobierno que hable con todos pero que dependa exclusivamente de sus propias fuerzas”.

Para ello, pidió “una amplia mayoría parlamentaria, un Gobierno fuerte para una España fuerte”, y alertó: “Cada voto que vaya al PSOE será un voto para la estabilidad y el futuro. Cada voto que se quede en casa será un voto por la involución y el retroceso. No podemos quedarnos en casa. La derecha juega a la abstención”.

“No puede pasar como en Andalucía”, advirtió, recordando que ahora mismo “ganar no es solamente ser primeros, tenemos que ganar y gobernar. La abstención es involución”. Al final de su discurso retomó esta idea fuerza para pedir expresamente: “No nos confiemos”. Ni por las encuestas ni por el clima de optimismo que cree percibir en el PSOE. “No nos tenemos que confiar, porque la derecha juega a la abstención, y unas urnas vacías significan involución”.

84 DIPUTADOS

Inmediatamente antes, Sánchez había hecho repaso a algunas de las iniciativas aprobadas por su Gobierno, incluidas las tramitadas como decretos, procedimiento que justificó por la obstrucción de la Mesa del Congreso, y quiso resaltar que lo había hecho “con 84 diputados y en nueve meses”, para preguntar: “¿Os imagináis lo que podemos hacer si tenemos muchos más escaños el 28 de abril?”.

El presidente comenzó su alocución reconociendo que “en nueve meses no se puede cambiar un país, pero se puede marcar el rumbo”, y presumió de haber “hecho mucho más por la justicia social en nueve meses que en siete años de gobierno del PP”.

Acto seguido, marcó distancias con la plaza de Colón, epítome del PP, Ciudadanos y Vox que se concentraron allí, y recordó que “hay una España con muchas más plazas”: las que llenaron las manifestaciones feministas del 8 de marzo, las de la concentración ecologista de una semana después, y “la de otro 15 de marzo” donde se reivindicó “una democracia real ya”. Al enlazar estas dos últimas, Sánchez, como el pasado día 17, volvió a situar por error en marzo y no en mayo ese movimiento de 2011.

Por lo demás, Sánchez revisitó sus críticas habituales al “cordón sanitario” de Ciudadanos por no querer pactar con el PSOE, “una concepción de la democracia excluyente”; al PP por situar al PSOE como anticonstitucional; y a la derecha en general por pretender un crecimiento económico sobre bases distintas de la igualdad y la solidaridad.

Desde su punto de vista, “no hay tres derechas” porque “no hay matiz entre ellas”, sino “más siglas que ideas” y “más testosterona que neuronas”; dos comparaciones ya frecuentadas por él en otras ocasiones.

Él prometió, de nuevo, aprobar unos Presupuestos sociales en cuanto reedite el Gobierno y elevar un 50% la aportación del Estado a la Ley de Dependencia, y saludó y apoyó al anuncio del presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, que habló antes que él, de regalar la matrícula universitaria a los estudiantes que aprueben el curso anterior.

(SERVIMEDIA)