Compartir

Estos créditos pueden ser de gran ayuda, pero conviene analizar bien todas sus condiciones antes de dar el paso

Cualquier usuario de préstamos rápidos sabrá que estos no deberían contratarse a la ligera. En el momento, suponen una inyección económica que puede sacarnos de más de un apuro. Pero, más tarde, pueden convertirse en un problema si no podemos devolver todo el dinero o si nos encontramos con alguna condición o cláusula que no esperábamos.

Iván Metola, CEO de indemniza.me, advierte que lo más importante, antes de contratar el crédito, es “saber con seguridad cuánto va a costar el préstamo”. Este punto es clave, porque “existen todo tipo de cláusulas, como la de capitalización de intereses, las comisiones por posiciones deudoras o los intereses de demora, que pueden encarecer sobremanera el crédito”.

Por lo tanto, leer con atención todo el contrato y contar, si es posible, con asesoramiento experto, son dos consejos fundamentales. Pero hay muchos más, que podrán evitar problemas y contratiempos a la hora de devolver el dinero prestado y saldar definitivamente la deuda.

Tratar de reservarlos para los gastos ordinarios

En la actualidad es bastante frecuente solicitar créditos rápidos para pagar las vacaciones de verano o los regalos de Navidad. De hecho, la mayoría de campañas publicitarias en este sector se centran en la utilidad de estos préstamos a la hora de “darse un capricho”. 

Sin embargo, es mucho más recomendable reservarlos para los gastos ordinarios y totalmente necesarios. Por ejemplo, para pagar una cuota de la hipoteca o para hacer frente a uno o varios recibos o a algún impuesto. De lo contrario, se estará asumiendo un riesgo demasiado elevado.

Comparar diferentes opciones

Como ocurre con la mayoría de productos o servicios que consumimos a diario, en el ámbito de los créditos rápidos también existen muchas diferencias en cuanto a precio y condiciones. Por este motivo, los usuarios deberían invertir el tiempo suficiente en comparar muy bien lo que ofrece y lo que exige cada entidad o empresa de crédito. 

Realizar simulaciones y planificar los gastos y la devolución del crédito

Solicitar un crédito de este tipo es tremendamente sencillo. Tal y como explica Metola, “se trata de préstamos que se contratan normalmente por vía telefónica o en puestos comerciales fuera de entidades bancarias, con los que el cliente obtiene liquidez inmediata devolviendo un pequeño importe de lo dispuesto mensualmente”. 

Todo ello genera en el cliente una sensación de comodidad y tranquilidad que en ocasiones puede esfumarse de golpe, si no se han planificado bien los gastos a los que se va a hacer frente ni los plazos en los que se procederá a devolver el dinero del préstamo. 

Conocer los riesgos en caso de impago

Por último, es fundamental que cualquier usuario de un crédito rápido sepa a qué se enfrenta si no puede devolver en tiempo y forma el dinero prestado. Por ejemplo, estas entidades no suelen dudar a la hora de incluir nuestros datos en ficheros de morosidad, como medida de presión para reclamar la deuda.

Además, hay que tener en cuenta que es posible que se apliquen intereses de demora. Aunque, en este sentido, hay que recordar que esos intereses pueden llegar a ser considerados abusivos por la justicia. 

Iván Metola considera imprescindible analizar cada caso de manera individual. Pero, en general, suelen tener bastante probabilidad de éxito los clientes que reclaman la devolución de su dinero cuando el tipo de interés es especialmente elevado, o cuando existen cláusulas que lo pueden modificar y no se han comunicado de forma transparente. 

En esta línea, Metola recuerda que “el Tribunal Supremo fijó como doctrina que el doble del precio ‘normal’ en el momento de la contratación puede ser considerado usura, si la entidad financiera no acredita la existencia de circunstancias excepcionales que justifiquen en el caso concreto ese tipo de interés tan elevado”.