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Por qué si tienes 35 años tendrás un cerebro portentoso

El cerebro humano, como todos los órganos que componen este mortal cuerpo nuestro, nace, crece, envejece y muere. Al igual que los músculos o los sentidos, el cerebro tampoco es ajeno a los estragos del tiempo. Su potencial madura, se desarrolla, alcanza un punto de máxima potencia y empieza a decaer y a perder facultades. Es ley de vida.

Y ese pico cognitivo, el punto en el cual el cerebro está en lo más alto de sus capacidades, se alcanza hacia los 35 años y empieza a decaer al superar la mitad de los cuarenta. Esa es la conclusión a la que ha llegado el estudio “Life cycle patterns of cognitive performance over the long run”, llevado a cabo por expertos de la Universidad de Munich y publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

La forma en que los investigadores han llegado a esta conclusión es de lo más peculiar. Los científicos estudiaron cientos de cerebros de jugadores de ajedrez de los últimos 130 años. De ese modo, examinaban cómo los cerebros mejoraban y luego iban deteriorándose con los años. 

Lo que descubrieron fue que el cerebro evoluciona siguiendo una curva de campana. Las capacidades cognitivas se incrementan notablemente a partir de los 20 años, llegan a su máximo a los 35 y empiezan a decaer de los 45 en adelante.

Cada vez somos más listos

No solo nos volvemos más listos a nivel individual, sino que también como especie hemos ido mejorando nuestras capacidades. Eso es lo que concluyen los investigadores tras estudiar la forma en la que jugamos al ajedrez en los últimos 125 años.

Uwe Sunde y sus colegas han analizado más de 1,6 millones de movimientos en más de 24.000 partidas de ajedrez profesionales que tuvieron lugar entre 1890 y 2014. Para medir el nivel de maestría, los autores compararon cada movimiento con el movimiento óptimo sugerido por un ordenador.

En conjunto, el estudio no mide solamente el desarrollo de las capacidades a lo largo de una vida singular. También les interesaba a los investigadores establecer si nuestras cualidades han mejorado en el último siglo, y la respuesta es positiva. Poco se sabía hasta ahora de cómo la edad influía en el desempeño de tareas cognitivas, y cómo esa evolución había cambiado en el transcurso de un siglo. 

Para conseguirlo, se encontraron con una dificultad: ¿cómo establecer una unidad de medida razonable que fuese útil en diferentes edades y etapas históricas? Una medida que sirviese para comparar el desempeño de los diferentes individuos. 

Los investigadores alemanes usaron una serie de patrones dinámicos extraídos de varios miles de juegos profesionales. “Esto nos permite tener una medida precisa y fácilmente comparable para el mismo individuo en diferentes edades y para diferentes individuos a lo largo del tiempo”, explican los científicos. 

El cerebro y la máquina

Es de ese modo porque la medida les permite comparar tareas en un marco idéntico: una jugada de ajedrez. “En los últimos 125 años, nuestro desempeño de estas tareas ha mejorado. Especialmente en los individuos de menos de 20 años”, escriben en el artículo.

A los científicos les llama la atención la rápida mejora de nuestras capacidades en la década de los 90, coincidiendo con la generalización de los programas informáticos que juegan al ajedrez. Gracias a estos, los jugadores podían medirse a sí mismos contra una máquina que tenía presentes todas las posibilidades juego. Y, de este modo, mejoraron rápido su juego. 

De acuerdo con los autores, esta aparición de los juegos informáticos de ajedrez nos ha permitido acumular una experiencia mucho mayor. Al medirnos contra un adversario tan “poderoso”, no nos quedaba más remedio que aplicarnos a fondo. Y eso, al final, tiene repercusiones en nuestra vida cotidiana.

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