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Parece mentira que en tan pocos años, la tecnología se haya convertido en un componente indispensable de nuestro día a día. Puede que muchas veces no lo pensemos, pero siempre está ahí para entretenernos, ayudarnos o permitirnos desempeñar nuestro trabajo. Los smartphones, los ordenadores e incluso los robots domésticos, se han hecho un hueco en nuestras vidas y ya no podemos imaginarnos un mundo sin ellos.

Quizás esta dependencia por la tecnología le resulte negativa a algunas personas, pero lo cierto es que es un avance que ha dado solución a problemas que hasta hace poco, eran muy difíciles de abordar. Destaca especialmente la gestión de la información, pasando de habitaciones enteras llenas de kilos de papel a pequeños reductos, como son las memorias USB. Esto no sólo implica un mejor aprovechamiento del espacio, sino que además ofrece otras ventajas como la portabilidad y la facilidad de búsqueda, sin tener que cargar con enormes tomos de cuentas o pasar horas buscando un documento concreto.

Aunque parezca cosa de magia, realmente poco tiene que ver con esta. Todo dispositivo electrónico a nuestro alcance, no es sino otra cosa que el fruto de la mente humana. La búsqueda constante del conocimiento y la solución de problemas que siempre ha perseguido el ser humano, hizo posible el desarrollo de las distintas ingenierías, y con ello la aparición de la mecánica, la electrónica y la informática. Estas ramas de conocimiento desarrollaron las bases de la tecnología, que en pocos años permitió que un ordenador pasase de ocupar un edificio entero a caber en la palma de la mano.

¿No es increíble que en menos de un minuto podamos buscar información sobre cualquier tema? ¿O que podamos mantener el contacto con amigos que viven lejos de forma instantánea? Se ha reducido el factor tiempo y se ha aunado toda la información en un sólo lugar, y todo gracias al intelecto humano.

Esta capacidad demuestra que aunque vivamos en el siglo de las máquinas, seguimos siendo una parte imprescindible para el avance de la tecnología. Sin nuestras habilidades, esta modernización quedaría paralizada y llegaría un momento en el que se estancaria. Las necesidades cambian con el tiempo y son los dispositivos electrónicos los que se adaptan a nosotros, no al contrario. Pero, ¿cómo funciona nuestra Smart TV? ¿O nuestra Nintendo Switch? ¿Te has preguntado alguna vez qué hace que nuestro smartphone esté operativo? La solución está en los circuitos electrónicos.

Los circuitos electrónicos son una red que transforma la electricidad en información que podamos entender. Aunque, ¿qué significa esto? La energía eléctrica de forma aislada no nos dice nada, pero si se cuenta con las herramienta adecuadas, podremos “traducir” su comportamiento. Cuando pulsamos el interruptor de la lámpara de nuestra mesita de noche, de forma instantánea la bombilla se enciende y se ilumina toda la estancia. ¿Cómo ha sido esto posible? Porque la energía eléctrica ha pasado a través de un circuito eléctrico, que ha procesado dicha información y la ha convertido en energía lumínica.

¿Has visto qué fácil? De un tipo de energía se pasa a otra que no sólo nos resulta útil, sino que además podemos entender: “La electricidad se convierte en luz gracias a un circuito eléctrico, que cuenta con los componentes necesarios para hacer esto posible”. Pues algo muy parecido ocurre con los circuitos electrónicos, que procesan la energía eléctrica que les llega y la interpretan en forma de imágenes, sonido, temperatura u otro tipo de información que podemos entender. Esto no sería posible sin las piezas claves de los circuitos electrónicos; los componentes electrónicos.

Existen muchos tipos de componentes electrónicos. Algunos son básicos y se repiten en cualquier circuito, mientras que otros son más específicos. Dependiendo de lo que queramos conseguir con un circuito electrónico, su diseño y composición varía (incluso entre empresas y marcas específicas). Para construir un buen circuito se necesitan componentes electrónicos de calidad, como los que ofrece cualquier distribuidor Dachs.

Dachs es una empresa de distribución de componentes electrónicos, cuyo marco de actuación se centra principalmente en España y Portugal. Aún así, a día de hoy se encuentra en continua expansión hacia mercados internacionales, con el objetivo de llevar su profesionalidad a otros rincones del mundo. A nivel nacional cuenta con 3 sedes principales en Madrid, Barcelona y Bilbao, aunque también tiene presencia en otras comunidades como Galicia, Extremadura, Andalucía e incluso Canarias. Fuera de las fronteras españolas, también tienen sede en Portugal.

 

Esta compañía cuenta con un amplio catálogo de componentes electrónicos, destacando su servicio de venta de puentes rectificadores al por mayor. Aunque si lo que buscas son conectores, Dachs pone a su disposición todo tipo de modelos USB, de clavija y enchufe, Ethernet, input/ output, entre otros. Confía en una empresa de referencia en el sector, siempre a la vanguardia y que sólo ofrece a sus clientes las mejores marcas.