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Triunfo plácido, al menos viendo el resultado final (3-0), del Real Madrid sobre el Athletic Club de Bilbao en el Santiago Bernabéu. Un hat-trick de Benzema, que sigue de dulce, sirvió para que el cuadro blanco deleitara a su parroquia con una goleada en la tarde del Domingo de Resurrección.

Es evidente que el ariete francés, el pichichi de los mortales en LaLiga Santander (21 goles, uno más que Luis Suárez), ha sido el hombre del partido. Sus primeros 45 minutos, como los del resto de integrantes que formaron parte de inicio en el terreno de juego, fueron anodinos, insípidos e, incluso, toscos. Muchas imprecisiones en ambos bandos, que eran incapaces de generar peligro en sendas porterías.

No obstante, la historia sería muy diferente después del entreacto. Karim se beneficiaría de un exquisito envío de Marco Asensio, que cuajó un gran encuentro, para batir a Iago Herrerín con un testarazo casi inapelable (digo casi porque el meta bilbaíno tocó el esférico con sus guantes, pero nada pudo hacer para impedir que el cuero acabara en el fondo de las mallas).

El segundo zarpazo del francés llegó tras un saque de esquina, donde el ‘9’ merengue demostró, por enésima vez en lo que llevamos del presente curso futbolístico, que es un extraordinario rematador de cabeza. Parece que, salvando enormemente las distancias, va haciendo olvidar a cuentagotas la figura de Cristiano Ronaldo, dado que está completando una fantástica temporada a nivel anotador (sus registros empiezan a ser más que satisfactorios).

Un Cristiano que, en esta Semana Santa tan devota y religiosa, se ha agenciado su primer Scudetto al vencer la Serie A con la Juventus de Turín (2-1 a la Fiorentina). Sin embargo, el tema que nos atañe en estas líneas es el triunfo de los pupilos de Zinedine Zidane frente a un Athletic Club de Bilbao que pudo recortar distancias por medio de Iñaki Williams, cuyo remate fue repelido a la perfección por Keylor Navas, ovacionado por toda la afición que se dio cita en Concha Espina.

Por todos es sabido que el costarricense es uno de los integrantes de la plantilla blanca más queridos y aclamados tanto por sus compañeros como por los seguidores. Todo lo contrario que Gareth Bale, que cada vez se encuentra más en el punto de mira (igual que Coutinho en el FC Barcelona). Tuvo una ocasión manifiesta de gol el galés antes de concluir el tiempo reglamentario, pero su vaselina se perdió por encima del travesaño.

El que no desperdiciaría la oportunidad de añadir una nueva diana a sus arcas fue Benzema, quien aprovechó una salida algo en falso de Herrerín, junto con la pasividad de la zaga de los leones, para superar con un golpeo sutil a todos sus adversarios y sellar el 3-0 que campearía definitivamente en la capital de España. Victoria de un Real Madrid que, debido a su coraje, corazón, casta y honor, va a pelear hasta el último aliento la segunda plaza de la tabla que, hoy en día, sigue perteneciendo al Atlético de Madrid.