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Un equipo internacional de científicos ha descubierto un hábitat de jardín de corales blandos en aguas profundas de Groenlandia gracias a una cámara de vídeo subacuática innovadora y de bajo coste construida y desplegada por los propios investigadores.

El hallazgo, publicado en la revista ‘Frontiers in Marine Science’, supone el primer hábitat de este tipo identificado y evaluado en aguas al oeste de Groenlandia.

El estudio tiene implicaciones directas para la pesca de arrastre de alta mar, económicamente importante y también inmediatamente adyacente al hábitat descubierto. Los investigadores esperan que un área de 486 kilómetros cuadrados sea reconocida como ‘ecosistema marino vulnerable’ según las directrices de la ONU, con el fin de garantizar que esté protegida.

“El fondo del mar a menudo se pasa por alto en términos de exploración. De hecho, tenemos mejores mapas de la superficie de Marte que de las profundidades del mar”, apunta Stephen Long, del University College de Londres y la Sociedad Zoológica de Londres (Reino Unido), y primer autor del estudio.

Long apunta que el desarrollo de una herramienta de bajo coste que soporte ambientes de aguas profundas abre nuevas posibilidades para la comprensión la gestión de los ecosistemas marinos. “Trabajaremos con el Gobierno de Groenlandia y la industria pesquera para garantizar que este hábitat frágil, complejo y hermoso esté protegido”.

A 500 METROS DE PROFUNDIDAD

El jardín de coral blando recién descubierto existe en una oscuridad casi total, a unos 500 metros bajo la superficie con una presión 50 veces mayor que a nivel del mar. Este hábitat delicado y diverso presenta abundantes corales coliflor, estrellas de plumas, esponjas, anémonas, estrellas quebradizas, hidrozoos, briozoos y otros organismos.

“Los jardines de coral se caracterizan por colecciones de una o más especies (típicamente de coral que no forman arrecifes), que se asientan en una amplia gama de hábitats de fondo duro y blando, desde roca a arena, y mantienen una diversidad de fauna. Existe una diversidad considerable entre las comunidades de jardines de coral, que se han observado previamente en áreas como el noroeste y el sureste de Islandia”, explica Chris Yesson, de la Sociedad Zoológica de Londres.

El descubrimiento es particularmente significativo porque el fondo marino es el hábitat más pobremente conocido en la tierra, a pesar de ser el más grande y cubrir el 65% del planeta. Hasta hace muy poco, apenas había conocimiento de los hábitats de aguas profundas de Groenlandia, su naturaleza, distribución y cómo se ven afectados por las actividades humanas.

Examinar las profundidades del mar generalmente ha resultado difícil y costoso. Un factor importante es que la presión del océano aumenta en una atmósfera (que es la presión atmosférica promedio al nivel del mar) cada 10 metros de descenso. Por lo tanto, los estudios de aguas profundas a menudo sólo han sido posibles utilizando costosos vehículos de operación remota y sumergibles tripulados que pueden soportar la presión de las aguas profundas.

9,36 CORALES POR METRO CUADRADO

Los investigadores superaron ese desafío al desarrollar un trineo de vídeo remolcado de bajo coste que utiliza una cámara de vídeo GoPro, luces y láseres en carcasas de presión especiales, montados en un marco de acero.

Los láseres, que se usaron para agregar un sentido de escala a las imágenes, se hicieron combinando punteros láser de alta potencia con carcasas de bricolaje. El equipo colocó el trineo de vídeo, que es aproximadamente del tamaño de un Mini Cooper, en el fondo marino durante aproximadamente 15 minutos y en 18 estaciones diferentes. Se tomaron con 1.239 imágenes extraídas para su posterior análisis.

Los investigadores hicieron 44.035 anotaciones de la fauna seleccionada. Los más abundantes fueron las anémonas (15.531) y los corales coliflor (11.633); estos últimos fueron observados a una densidad máxima de 9,36 corales por metro cuadrado.

“Dado que el océano es el hábitat más grande de la tierra y el que menos conocemos, creemos que es de vital importancia desarrollar herramientas de investigación accesibles y baratas. Estas herramientas se pueden utilizar para explorar, describir y informar de manera crucial a la gestión de estos recursos de aguas profundas”, indica Yesson.

Por último, Martin Blicher, del Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia, apunta que “el fondo marino de Groenlandia está prácticamente inexplorado”. “Aunque sabemos que está habitado por más de 2.000 especies diferentes que contribuyen juntas a hábitats complejos y diversos, y al funcionamiento del ecosistema marino. A pesar de saber tan poco sobre estos hábitats del fondo marino, la economía de Groenlandia depende de un pequeño número de pesquerías que rastrean el fondo marino. Esperamos que estudios como este aumenten nuestra comprensión de las relaciones ecológicas y contribuyan a la gestión sostenible de la pesca”, concluye.

(SERVIMEDIA)