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  • De la mano de su profesor Serghei Máximov mostrarán el producto de la fusión de siete años de trabajo

Ponteareas, 19 de noviembre de 2018.-Nos sentamos un rato junto al músico Serghei Maximov y su alumno Zeus Alfaya Fontán. Alrededor de una mesa acompañados de un violín hacen memoria del día en el que se conocieron y de los siete años que llevan trabajando juntos.

Zeus recuerda que con tres años comenzó a descubrir el mundo de la música y que el violín despertó su interés cuando a los seis años tuvo que elegir instrumento pero su profesor y alentador, Serghei Maximov, tiene un recuerdo más preciso. Recuerda que los padres de Zeus lo acompañaba en las primeras clases.

“Recuerdo ese momento perfectamente. El padre y el hijo. Eso es algo muy bueno, que la familia se implique, que tome las primeras anotaciones para que su hijo practique en la casa, que tengan ese respaldo es muy positivo”.

Zeus se decantó por un instrumento que el profesor reconoce como complejo y difícil pero fácil de aprender si uno no cesa en la práctica diaria construyendo poco a poco la base de repetir movimientos, posturas, compases, ritmos…

Desde que en el mes de junio Serghei propuso la Zeus participar en el Concurso de Violín Ciudad de Vigo, ensayan duramente más horas de las habituales, sábados y domingos, incansables. Y no es para menos ya que en este concurso se dan cita los mejores estudiantes de violín de España y Portugal.

Zeus será el primer violinista del conservatorio municipal de Pontearas en presentarse a este concurso y para su profesor el hecho de estar ahí ya es un gran paso.

Serghei sabe que para Zeus subirse al escenario para tocar cinco piezas totalmente diferentes en estilos y épocas supondrá un reto pero también un paso más en su carrera musical.

“El concurso sirve para motivarlo, para incentivarlo y para dar proyección a sus conocimientos. Estar ahí es ya una decisión importante. Por eso este viernes 23 a las 16:30 horas haremos la presentación de las cuatro obras que Zeus tendrá que interpretar ante el jurado del Concurso de Violín. El primer reto, el de grabar y enviar la grabación al tribunal de selección, ya lo pasó. Ahora vamos a por el concurso. A dar lo mejor de nosotros”.

Tantas horas de esfuerzo acabaron por dar un pequeño susto al alumno, al profesor y a la familia. Un principio de tendinitis en un brazo amenazaba con ponerle freno a la ilusión de estos dos violinistas que finalmente superaron esta nueva prueba y siguen adelante con su intención de representar a Ponteareas en este importante certamen.

“Una parte enseña a la otra. El profesor aprende del alumno y a la inversa”, asegura Maximov mientras Zeus presta una intensa atención, signo de la complicidad de estas dos personas que aprendieron a conocerse.

Los y las alumnas no son todas iguales y por eso en su trayectoria de profesor tuvo que descubrir la manera de transmitir sus conocimientos de forma casi personalizada la cada uno de sus alumnos. En España echa de menos que nadie enseñe a los que van a enseñar música, es decir, demanda mayor formación de métodos y pedagogía para los profesores de música porque ser músicos no es lo mismo que ser profesor de música.

Presentarse la un concurso implica más horas de esfuerzo, otro ritmo de trabajo pero Zeus sigue teniendo buenas notas en el curso de segundo de grado profesional y también en el instituto, ejemplo una vez más, de que la música es buena para las personas y para los estudiantes.

De su profesor le gusta su carácter exigente que le obliga a superarse y reconoce que una vez que comienza a tocar el violín, le cuesta dejarlo. Juega en el club de fútbol de Mondariz pero ya ha sacrificado más de un partido por poder actuar con su violín.

Para Serghei sus alumnos son la máxima demostración de su trabajo “cuando uno escucha a un músico bueno dí de él que es un prodigio, pero cuando uno escucha a un músico tocar mal, dí que tuvo un mal profesor”, añade entre sonrisas.

Su carrera de músico titular de viola la combina con su faceta de profesor asumiendo que ser músico es más fácil que enseñar ya que la primera depende de él solo y la segunda depende de la fusión del conjunto, de la unión de dos personas que deben empatizar para conseguir los mejores resultados.

El próximo día 30 estarán juntos en una nueva aventura en la que mostrarán al jurado del Concurso de Violín, que alumno y profesor son capaces de crecer y de superar todas las fases que se le pongan delante.