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Dentro del Macaronesia Campus Global, que durante toda la semana se celebra en la ciudad caboverdiana de Praia y que está auspiciado por las universidades de La Laguna y Cabo Verde, el climatólogo de la ULL Pedro Dorta Antequera ha disertado acerca de la relación existente entre clima, viajes y viajeros. El también director de la Cátedra de Reducción de Riesgos de Desastres y Ciudades Resilientes señaló que el clima de esta región atlántica es fundamental para entender el mundo del turismo en las cuarenta islas que componen los cuatro archipiélagos macaronésicos.

El propósito de esta iniciativa de internacionalización que llevan a cabo las dos universidades y en la que se están desarrollando estos seminarios es poner en relación a investigadores de los dos centros sobre una misma línea científica, con el objeto de que exploren posibilidades de colaboración y se afiancen así líneas estratégicas de conocimiento compartido.

La Macaronesia preturística, en los inicios del XIX, comenzó a desplegarse mediante itinerarios de al menos de diez días de viaje en barco de los primeros turistas que se acercaban a estas islas desde la fría Europa, explicó Dorta. Así, desde mediados del XVIII comienza a verse a los primeros turistas científicos, algunos muy relevantes, y también a viajeros que visitaban en primer lugar Madeira, y después se trasladaban a Tenerife y Gran Canaria.

Estos científicos eran sobre todo británicos, aunque también había alemanes y franceses. “Eran los ‘influencers’ de hoy en día”, destacó el geógrafo, en el sentido de que sus comentarios a la vuelta a sus países de origen marcaron tendencia y tuvieron mucha importancia en las comunidades de élite a las que pertenecían.

Otro motivo principal de los viajeros de entonces era el clima y la posibilidad de cura de enfermedades que el clima seco podría conllevar entre la alta aristocracia. Así, a mitad del siglo XIX aparecen varias guías de viaje relacionadas con el turismo terapéutico, indicó el ponente, si bien también se dieron publicaciones relacionadas con el turismo científico como las de Humboldt o Darwin.

La Primera Guerra Mundial supuso también la primera crisis turística. Así que el presente de la Macaronesia turística comienza después de la Segunda Guerra Mundial, con el desarrollo de la aviación comercial y, muy especialmente, a partir de los años sesenta. Y así hasta hoy: Canarias recibió en 2016 más turistas que Chile, Brasil y Argentina juntos, sostuvo el climatólogo de la Universidad de La Laguna. “Somos uno de los destinos mejor comunicados del mundo”. El gran valor es, sin duda, el clima, fundamentalmente por el contraste térmico entre Europa y la Macaronesia.

Pero el clima también entraña riesgos. Además de la enorme dependencia externa en energía y consumo de toda la Macaronesia, la principal amenaza en Cabo Verde es el régimen de precipitaciones, que puede llegar a ser severo, y la posibilidad de ciclones tropicales. Azores es el archipiélago de mayor peligro de riesgo natural, con precipitaciones muy cuantiosas y el paso más habitual de ciclones tropicales. En Canarias, por su parte, se dan olas de calor con valores máximos cercanos a los 45 grados y la mayor posibilidad de incendios forestales.

Los datos hablan de un incremento de las temperaturas en todos los archipiélagos debido al cambio climático, especialmente en la alta montaña, lo que hace previsible mayor intensidad de las sequías, un aumento de concentración de lluvias y el incremento del nivel del mar, lo que a todas luces afectará a las playas. En las precipitaciones también se darán diferencias, de tal modo que en el archipiélago más húmedo, Azores, las lluvias serán más abundantes, mientras que en los otros tres conjuntos de islas lloverá menos de lo que lo viene haciendo ahora, agregó el ponente.

Por tanto, concluyó el geógrafo, el clima es el principal recurso económico de la Macaronesia, lo que también genera riesgos. “Es evidente que estamos en una emergencia climática y el ascenso del nivel del mar nos van afectar. Tenemos que adaptarnos a lo que va a venir”.

La propia actividad turística genera contradicciones que cada territorio deberá equilibrar. De hecho, los vuelos turísticos emiten tal cantidad de gases de efecto invernadero que empresas de aviación como es el caso de Ryanair resultan ser una de las más contaminantes de todo el mundo. Dorta añadió que, si hubiera una relación de países contaminantes y se considerara al turismo como una nación, el turismo ocuparía el deshonroso tercer puesto, después de China y los Estados Unidos.

En sociedades avanzadas como la sueca la alarma lleva encendida desde hace tiempo. La reticencia a volar por motivos ecológicos es tal que está marcando tendencia. Los ciudadanos se avergüenzan o no admiten abiertamente que vuelan, porque son tildados en ciertos ambientes de terroristas ecológicos. “Lo cierto es que tenemos un problema de primera magnitud”.