El piso de 90 m² de Sáenz de Oiza que demuestra por qué fue un genio de la arquitectura

Studio Animal ha reformado la vivienda, situada en la colonia de Lourdes, un conjunto residencial poco conocido del arquitecto en Madrid. La operación renuncia a dos dormitorios para ganar luz y espacio común.

Un piso de 90 m² de Sáenz de Oiza en Madrid explica su genio mejor que cualquier libro de arquitectura. Está en la colonia de Lourdes, un conjunto que el arquitecto empezó a pensar a finales de los años 50 y que apenas aparece en su obra. Lo ha reformado Studio Animal.

Allí, en ladrillo y con soluciones constructivas ajustadas, Oiza ensayó ideas organicistas que luego estallarían en Torres Blancas. La diferencia es que aquí no hay espectáculo formal. Hay orientación, luz y paisaje. Y un detalle que lo cambia todo: el conjunto no tiene ningún nivel de protección.

El encargo llegó por casualidad. La propietaria conoció a Javier Jiménez Iniesta, fundador de Studio Animal, mientras le hacía una entrevista en su casa. Al terminar le preguntó si aceptaría reformar un piso para ella, su marido y su hija pequeña. Él supo de qué colonia le hablaba antes de que acabara la frase.

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Qué hace especial a un piso de 90 m² firmado por Oiza

El piso no tiene nada de monumental. Su valor está en lo que casi no se ve: la orientación, la luz que entra ya dada, y la posibilidad de ventilar de lado a lado. Esa es la herencia que Studio Animal ha querido intensificar, no sustituir.

Jiménez Iniesta lo resume así: lo único que hicieron fue cambiar las ventanas por vidrios lo más grandes posible. Al fondo de la zona de día, esa ventana convierte la compresión del piso —acentuada por una viga que cruza a baja altura— en una experiencia paradójica: el interior se recoge y la mirada se escapa hacia la Casa de Campo.

Una buena reforma casi nunca consiste en añadir cosas, sino en quitar las que tapan lo que la casa ya tenía.

El organicismo de Oiza sobrevive en dos gestos: el distribuidor circular del dormitorio principal y una isla de acero con aire de escultura en la cocina. No son decoración.

La reforma de Studio Animal: de cuatro dormitorios a dos

La vivienda había sido compartimentada para meter cuatro dormitorios. El resultado era una sucesión de cuartos pequeños y cerrados que se comían la casa. Studio Animal renunció a dos de esos dormitorios y reorganizó todo en torno a un ámbito común con salón, comedor y cocina.

La jugada no añade metros, sino continuidad: recupera la ventilación cruzada y amplía la relación visual con el exterior. En un piso de 90 m², esa continuidad vale más que un dormitorio de invitados que se usa tres veces al año. Apunta la idea.

El gesto más importante es también el más discreto. En un balcón había sobrevivido intacta una carpintería original de madera y vidrio. El estudio la recuperó como regla del proyecto: su despiece se repite en las divisiones interiores y uno de sus listones acaba siendo el tirador de la cocina.

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Los materiales siguen la misma lógica. El gresite amarillo del baño infantil remite al que Oiza usó en Torres Blancas; las piezas de barro artesanal recuperan las dimensiones de las originales de la colonia; y el verde del mármol Guatemala, un material relativamente asequible, sostiene la paleta. Materiales humildes en lugar de lujo convencional.

Qué queda de Oiza cuando la colonia no está protegida

La comparación con Torres Blancas es inevitable, pero no es la más reveladora. Lo que retrata de verdad a Oiza es verlo en el documental de 2014 No te mueras sin ir a Ronchamp discutiendo con los vecinos de El Ruedo, el edificio circular que levantó en 1989 junto a la M-30 para realojar a familias de asentamientos chabolistas. Ahí da la cara.

Ese modelo tiene una consecuencia muy práctica hoy. Las colonias modestas son las primeras en desaparecer cuando llega una reforma sin miramientos, y estas tampoco lucen firma espectacular en los catálogos. Que este conjunto no tenga protección significa que su futuro depende de la sensibilidad de cada propietario y de cada estudio. Con el metro cuadrado en Madrid como está, eso no es una garantía.

Conviene además ser honesta con el coste. Copiar este piso no es cuestión de comprar dos muebles: ampliar ventanas en fachada y tirar tabiques exige obra, presupuesto y, casi siempre, permiso de la comunidad y licencia municipal. Ahí no hay atajo. Lo barato y replicable es lo otro: recuperar una carpintería que ya está, reutilizar su despiece como patrón o elegir materiales humildes. Sale más barato.

Queda una lección de método. Oiza pensaba en el futuro y construía con lo que tenía; Studio Animal ha hecho lo mismo con 90 m² y muy pocos gestos caros. Y sobrevuela una pregunta incómoda: cuántas colonias como Lourdes siguen en pie, sin proteger y sin que casi nadie las mire.

🏠 Las llaves de la noticia

  • 🔑 Qué te importa: Studio Animal reforma un piso de 90 m² de Sáenz de Oiza en la colonia de Lourdes, en Madrid.
  • 💡 Por qué te importa: Quitar tabiques y dormitorios da más luz y espacio que añadir metros o muebles.
  • 📊 Apunta estas cifras: 90 m², cuatro dormitorios de origen y dos tras la reforma; el conjunto no tiene protección.