'La Menesunda' ya habita el Reina Sofía. El museo madrileño suma la instalación laberíntica de la argentina Marta Minujín, una obra que convirtió al público en parte activa del hecho artístico cuando eso todavía sonaba a provocación.
Quien entre buscando un cuadro colgado en la pared se llevará una sorpresa. Aquí no hay nada que contemplar a distancia: hay un recorrido que se atraviesa, con ambientes encadenados y un visitante que deja de ser espectador. Es arte inmersivo en Madrid, sí, pero mucho antes de que la etiqueta se pusiera de moda.
Conviene ir con tiempo y con ganas de participar.
La propuesta se suma a la programación del museo en su sede principal, la que forman los edificios Sabatini y Nouvel, según detalla la propia institución. El Reina Sofía amplía así su relato sobre las vanguardias con una pieza que no se puede contemplar en una vitrina ni despachar en dos minutos. Hay que meterse dentro.
Sobre fechas, horarios y entradas, mejor no fiarse de la memoria: la muestra tiene calendario propio y las condiciones de acceso pueden variar. La información actualizada está en la web oficial del museo, donde se detalla cómo llegar y qué días abre el centro.
Qué es 'La Menesunda' y por qué se considera una obra clave
Instalación, para quien no maneje el término, es una obra que ocupa un espacio y se recorre, no una pieza colgada de un muro. La Menesunda es exactamente eso: un laberinto de ambientes que se suceden y en el que el cuerpo manda. Marta Minujín la concibió en los años sesenta, cuando el arte participativo —ese que necesita al público para completarse— daba sus primeros pasos.
Hay obras que se miran desde fuera y obras que se recuerdan desde dentro. Esta pertenece claramente a las segundas.
Lo interesante no es tanto lo que se ve como lo que se siente al atravesarlo: la obra descoloca, divierte y obliga a mirar de otra manera. La artista argentina rompió el formato de la exposición convencional y lo hizo con humor, sin solemnidad y con una libertad que entonces resultaba casi escandalosa.
Cómo se recorre: el visitante deja de ser espectador
La lógica es sencilla y poderosa a la vez. Se entra, se avanza y cada estancia propone un pequeño cambio de reglas. Una pieza concebida para recorrerse, no para contemplarse transforma por completo la relación con el arte: ya no hay distancia, hay experiencia compartida.
Ahí está su vigencia. El arte inmersivo de hoy se vende como novedad, pero aquí está la matriz: un espacio que solo cobra sentido cuando alguien lo cruza. Sin público, la obra se queda a medias.

Para quien llegue desde las experiencias inmersivas actuales, la sorpresa es descubrir que casi todo estaba inventado hace seis décadas. Para quien venga del arte clásico, funciona como una puerta de entrada sin vértigo: no hace falta un máster para entender lo que pasa dentro.
Merece la pena ir sin prisa.
Por qué esta obra cambió la manera de mirar el arte
El Reina Sofía no es un contenedor neutro. El museo reúne cerca de 25.000 piezas en su colección, desde las últimas décadas del siglo XIX hasta la actualidad, con un peso evidente del arte español y una atención sostenida a América Latina, según explica la propia institución. En ese relato, la mirada latinoamericana de Minujín no es un apéndice: es parte de la historia del arte contemporáneo que el centro cuenta sala a sala.
Conviene situarla. A mediados de los sesenta, buena parte de la vanguardia se preguntaba dónde terminaba la obra y dónde empezaba el espectador; Minujín respondió con un laberinto en el que la respuesta la daba el visitante. Performance, arte participativo e instalación son términos que hoy suenan gastados, pero entonces eran territorio por explorar.
La comparación con lo que hoy llamamos experiencias inmersivas resulta inevitable, y también algo injusta. La mayoría de esas propuestas busca el asombro rápido; esta busca la complicidad. Ese es el detalle que no hay que perderse al cruzar el umbral: uno forma parte del montaje, aunque no lo note.
Queda la pregunta de qué se lleva el visitante a casa. Probablemente ninguna imagen única y ninguna respuesta cerrada. Se lleva, más bien, la certeza de haber estado dentro de una obra y no delante de ella. Y eso, en un museo, sigue siendo un pequeño acontecimiento.
Cómo y cuándo visitarla
Madrid acoge la propuesta en la sede principal del museo, repartida entre los edificios Sabatini y Nouvel. El centro abre todos los días de la semana excepto los martes, según la información que publica la propia institución. Para confirmar el calendario exacto de la muestra, los horarios y las condiciones de acceso, lo sensato es acudir a la web oficial antes de organizar la visita.
Si estás cerca de Madrid, apunta la cita. Y si no, cualquier escapada cultural justifica el desvío.
Ficha técnica
- Título: La Menesunda
- Autor o autora: Marta Minujín
- Qué puedes ver: Una instalación laberíntica de ambientes encadenados que el visitante recorre y completa con su presencia.
- Recinto y ciudad: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid (sede principal, edificios Sabatini y Nouvel).



