Felipe VI ha construido su imagen pública sobre la contención: gesto medido, palabra justa y una distancia calculada que forma parte del oficio. Esa coraza institucional se ha resquebrajado en contadas ocasiones, y casi siempre por el mismo motivo: sus hijas. Esta lista reúne cuatro de esos momentos, escogidos por su carga simbólica y por la nitidez con que quedaron registrados, en vídeo o por escrito. No son anécdotas de agenda, sino escenas en las que el jefe del Estado cedió el paso al padre.
Hablamos de actos de máxima formalidad donde un gesto mínimo significa mucho. Un brindis con los ojos vidriosos y besos lanzados al aire, unas medallas recién impuestas, un percance con una condecoración. Del cumpleaños en que Leonor recibió el Toisón, con 12 años, a la jura de la Constitución en el Congreso, el recorrido acompaña el tránsito de Leonor y Sofía del ámbito privado a la vida pública.
2La jura de Leonor: el orgullo de padre escrito en el Libro de Honor del Congreso
La escena fue breve y ocurrió en un despacho, no en el hemiciclo. Terminada la jura y después de que Francina Armengol y Pedro Rollán impusieran a Leonor las medallas del Congreso y del Senado, la Familia Real se trasladó al Salón de Ministros para inaugurar la segunda edición del Libro de Honor de la Cámara Baja. Allí, sentado justo debajo de un retrato de sí mismo, fue Felipe VI quien tomó la pluma y escribió el texto; después estamparon su rúbrica la reina Letizia, la propia Leonor y la infanta Sofía, y el Rey añadió de su puño y letra la data: «Madrid, 31 de octubre de 2023». El gesto tenía precedente y peso simbólico: el primer ejemplar de ese libro lo había estrenado Juan Carlos I en 1998 con motivo del 20º aniversario de la Constitución, y en sus páginas habían firmado una treintena de jefes de Estado.
Lo que convierte esa página en un momento de padre y no solo de jefe de Estado es el orden de las palabras. Felipe VI no abrió con la fórmula institucional, sino con un sentimiento: «Hoy, día en que alcanza la mayoría de edad la Princesa de Asturias, tenemos el orgullo y el honor de acudir al Congreso para que jure, como princesa heredera a la Corona de España, la Constitución Española ante las Cortes Generales». La referencia a la soberanía nacional y el saludo «con afecto y respeto a sus señorías» llegan después, y el conjunto queda firmado en plural por los cuatro miembros de la familia. Ese «tenemos» reparte el mérito de la jornada entre los padres y las hijas y convierte un registro protocolario en memoria doméstica de un cumpleaños. La prensa subrayó entonces que el monarca había dejado escrito su «orgullo», el mismo término que Leonor usaría horas más tarde en el Palacio Real al decir que servir a los españoles era su mayor orgullo.
