Las 4 veces en que Felipe VI dejó a un lado el papel institucional para reaccionar como padre

Felipe VI ha construido su imagen pública sobre la contención: gesto medido, palabra justa y una distancia calculada que forma parte del oficio. Esa coraza institucional se ha resquebrajado en contadas ocasiones, y casi siempre por el mismo motivo: sus hijas. Esta lista reúne cuatro de esos momentos, escogidos por su carga simbólica y por la nitidez con que quedaron registrados, en vídeo o por escrito. No son anécdotas de agenda, sino escenas en las que el jefe del Estado cedió el paso al padre.

Hablamos de actos de máxima formalidad donde un gesto mínimo significa mucho. Un brindis con los ojos vidriosos y besos lanzados al aire, unas medallas recién impuestas, un percance con una condecoración. Del cumpleaños en que Leonor recibió el Toisón, con 12 años, a la jura de la Constitución en el Congreso, el recorrido acompaña el tránsito de Leonor y Sofía del ámbito privado a la vida pública.

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El brindis del X Aniversario: Felipe VI, con los ojos vidriosos y mandando besos a Leonor y Sofía

El Rey Felipe VI a su llegada un encuentro con una representación de la sociedad ceutí, en el Parador de Ceuta, a 13 de octubre de 2026
El Rey Felipe VI a su llegada un encuentro con una representación de la sociedad ceutí, en el Parador de Ceuta, a 13 de octubre de 2026 | Fuente: Agencias

El 19 de junio de 2024, en el Comedor de Gala del Palacio Real, Felipe VI afrontaba el día central del décimo aniversario de su proclamación: por la mañana, la parada militar y la imposición de la Orden del Mérito Civil a 19 ciudadanos anónimos —uno por cada comunidad autónoma, más Ceuta y Melilla—; después, un almuerzo con algo más de un centenar de invitados, entre ellos Pedro Sánchez, José Manuel Albares y Mariano Rajoy. El Rey había situado a Leonor y a Sofía en los extremos de la mesa imperial y acababa de brindar «por España» cuando ambas se levantaron, con el móvil en la mano, y se colocaron frente al micrófono: «Mamá, papá, majestades, perdón por colarnos, pero también nosotras tenemos algo que decir hoy».

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El monarca, que admitió después que no tenía «ni idea» de lo que iban a hacer, se quedó sin guion: rostro de asombro, ojos vidriosos, el labio a medio camino entre la sonrisa y el temblor, aplaudiendo antes que nadie y lanzando un beso al aire hacia sus hijas delante de los representantes del Estado. Cuando terminaron —Leonor cerró con un brindis «por nuestra madre y nuestro padre, por nuestros reyes»; Sofía, con un «mamá, papá, gracias»—, ambas rodearon la mesa para besar primero a la Reina y luego a él, que se mostró abiertamente afectuoso. El momento merece estar en la lista porque invierte el orden de la escena: el jefe del Estado, que minutos antes había reivindicado el lema «servicio, compromiso y deber» y el coste personal de una década, quedó retratado como el padre conmovido, y ellas se dirigieron a los reyes como «mamá» y «papá» en público por primera vez, saltándose el tratamiento de Majestades ante todas las autoridades.

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