La mejor palmera de España se hace en Barcelona y lo dice el jurado de la Feria del Dulce de Huesca. El título viaja hasta Brunells, la pastelería de El Born que lleva más de 170 años endulzando la ciudad y que acaba de firmar un doblete difícil de igualar.
Y es que no se ha llevado uno, sino dos. El certamen oscense le ha dado el premio a la palmera de mantequilla y también el de chocolate. Dos galardones gordos en una feria joven, que apenas va por su segunda edición de concursos, pero que ya se ha ganado un sitio en el mapa goloso nacional.
Ojo, porque el doblete no es casualidad. Hace tiempo que esta casa se metió de lleno en la dinámica de los concursos y los resultados empiezan a pesar en la vitrina. Aquí no hablamos de una moda de redes: hablamos de oficio, de masa y de paciencia.
Qué ha pasado para que la palmera de Brunells se lleve el trono
La Feria del Dulce de Huesca es todavía una criatura joven, sí, pero eso no le resta ni un gramo de exigencia. Los concursos van por su segunda edición y, en esta última, el jurado lo ha tenido claro: las mejores palmeras salían del mismo obrador. Mantequilla y chocolate, dos categorías, dos premios, una sola casa.
España lleva unos años en plena fiebre por los certámenes de bollería. Primero fue el cruasán, después el panettone y ahora le toca el turno a un dulce que parecía condenado al anonimato del mostrador. La palmera ha pasado de clásico discreto a objeto de deseo, y hay quien organiza la mañana del domingo alrededor de una.
Lo curioso es que Brunells no llega a esto de rebote. La casa ya ganó el premio al Mejor Cruasán de España en 2020 y en 2024, en los concursos que organiza el Gremi de Pastisseria de Barcelona. Es decir, que cuando el jurado premia su bollería no está descubriendo nada: está confirmando lo que el barrio lleva años oliendo al pasar por la puerta.
Una palmera bien hecha no admite atajos. Se trabaja el hojaldre (esa masa de capas finísimas que se separan al hornear) con mantequilla de verdad, se le dan los giros, se deja reposar en frío y se hornea hasta que el azúcar de la superficie se carameliza sin amargar. El resultado es un bocado que cruje, se deshace y deja ese rastro mantecoso que no se parece a nada.
Ahí está el mérito. En un dulce humilde, de merienda de toda la vida, que se encuentra en cualquier panadería de barrio... pero que solo sale redondo cuando quien lo hace domina la técnica. Una palmera pequeña que esconde años de oficio.
En la bollería no hay milagros: hay mantequilla buena, frío y un obrador que lleva más de un siglo escuchando al hojaldre.
A qué sabe la mejor palmera de mantequilla de España
Servida templada, la palmera de mantequilla es un vicio. Crujiente por fuera, con ese dorado irregular que solo da el horno de verdad, y con un interior de capas ligeras que se abren al morder. La de chocolate juega otra liga: el cacao tiene que notarse sin tapar la mantequilla, y ese equilibrio es mucho más difícil de lo que parece.

El maridaje más honesto sigue siendo un café con leche de los de antes, de los que se toman de pie en la barra. Aunque, siendo sinceros, estas palmeras aguantan perfectamente el viaje a casa y el desayuno del lunes. Y ahí es donde de verdad se demuestra si un hojaldre tiene fondo.
Si te acercas a El Born, la recomendación es sencilla: coge las dos. Una de mantequilla para entender de qué estamos hablando y una de chocolate para comprobar que el doblete tiene sentido. Si además queda algún cruasán, el cruasán de Brunells es parada obligatoria.
De las peladillas al hojaldre: 170 años de historia en El Born
La historia de Brunells arranca en 1852, cuando la casa se hizo un nombre con algo que hoy suena lejanísimo: las peladillas. Con el tiempo, y sobre todo a partir de la Guerra Civil, el negocio viró hacia la panadería y la pastelería, y fueron sus hojaldres los que le dieron fama en Barcelona. Casi nada.
El relevo tampoco fue sencillo. En 2018 la familia original dejó el negocio y quedó un hueco en El Born que, por suerte, no acabó convertido en otra franquicia cualquiera. En 2020 entraron tres socios con arraigo en la ciudad: Salvador Sans, de Cafés El Magnífico; Lluís Estrada, de Pastelería Canal, y Joan Guasch, junto a varios familiares de los Brunells.
Desde entonces, la pastelería ha ido encadenando reconocimientos sin perder la cara de obrador de barrio. Y eso, en una ciudad donde la bollería de autor se ha convertido en en un deporte de competición, tiene doble mérito. Los premios están muy bien; la cola en la puerta un domingo por la mañana, también.
Así que ya lo sabes: si este finde te apetece un plan dulce, El Born tiene una parada con premio. La Feria del Dulce de Huesca ha señalado dónde está la mejor palmera de España, y ahora solo falta que vayas a comprobarlo con tus propios dientes. Eso sí, ve con tiempo: estas cosas vuelan.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: Pastelería Brunells.
- 📍 Ubicación: Barrio de El Born, Barcelona (consulta la dirección exacta en el local).
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Bollería tradicional, palmeras de mantequilla y de chocolate premiadas.
- 💰 Precio medio: Consulta precios y disponibilidad en el propio obrador.



