Lo que tu forma de dormir dice de tu salud después de los 50 (y no es lo que crees)

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Gritar, dar manotazos o actuar tus sueños: el aviso que aparece en el sueño décadas antes del Parkinson

Una mujer durmiendo cómodamente sobre una almohada en un dormitorio suavemente iluminado, capturando una atmósfera pacífica nocturna.

Que alguien grite, dé manotazos o se levante de la cama mientras sueña no es una anécdota nocturna sin consecuencias. Es el trastorno de conducta del sueño REM, una parasomnia en la que falla la atonía muscular que debería mantenernos quietos durante esa fase y el durmiente acaba escenificando sueños, a menudo violentos, con riesgo de golpearse a sí mismo o a quien comparte la cama. Aparece sobre todo en hombres a partir de los 50 y la neurología lo considera hoy el marcador más potente que existe de una futura enfermedad de Parkinson o una demencia de cuerpos de Lewy. Un estudio multicéntrico internacional con 1.130 pacientes de 21 centros estima que entre el 12% y el 18% convierte a estas enfermedades a los tres años, entre el 24% y el 36% a los cinco y entre el 51% y el 63% a los diez.

Lo que lo hace merecedor de estar en esta lista es el margen de tiempo: el trastorno puede preceder al diagnóstico años o incluso décadas. Un trabajo de la Mayo Clinic con 27 pacientes encontró un intervalo medio de 25 años y casos de hasta 50. La clave está en el orden en que se extiende la proteína alfa-sinucleína por el cerebro: empieza en el tronco encefálico, donde se regula el sueño, mucho antes de alcanzar la sustancia negra y provocar los temblores. Se confirma con una polisomnografía y se investiga con biomarcadores, como la alfa-sinucleína mal plegada en líquido cefalorraquídeo, detectada en el 75,3% de 148 pacientes con el trastorno en un estudio de 2024. No todos desarrollarán la enfermedad, pero el aviso justifica un seguimiento neurológico.