3Necesitar cada vez más almohadas para dormir: el signo nocturno que apunta al corazón
Necesitar cada vez más almohadas para dormir sin sensación de ahogo tiene nombre clínico: ortopnea. Se trata de la dificultad para respirar que aparece o se agrava al tumbarse y que mejora al incorporarse, un signo asociado sobre todo a la insuficiencia cardíaca izquierda. Los cardiólogos llevan décadas graduándola de forma orientativa por el número de almohadas que el paciente emplea: se habla de "ortopnea de dos almohadas" o de "tres". El mecanismo es relativamente mecánico: al estar tumbado, la sangre que suele acumularse en las venas de las piernas vuelve al torrente sanguíneo; si el corazón no bombea lo suficiente, ese volumen extra no se gestiona, la presión sube en la circulación pulmonar y se filtra líquido a los pulmones. De ahí que cuanto más plano se duerme, más cuesta respirar, y que dormir semisentado en un sillón sea señal de congestión importante.
Lo que convierte esta costumbre en un aviso no es dormir con dos almohadas de toda la vida, sino el cambio: haber pasado de una a dos o tres en semanas o meses, o no poder ya tumbarse plano. Por eso los médicos preguntan cuántas almohadas usaba el paciente tiempo atrás, ya que un aumento progresivo apunta a un empeoramiento de la insuficiencia cardíaca. Suele acompañarse de otros signos nocturnos, como despertarse de madrugada con ahogo —la disnea paroxística nocturna, que aparece una a tres horas después de acostarse—, tos nocturna, tobillos hinchados o una ganancia de peso rápida. No obstante, no todo apunta al corazón: la ortopnea también aparece en enfermedades pulmonares como la EPOC, en la obesidad abdominal o en la apnea del sueño, y a veces solo responde a reflujo, ronquido o dolor cervical. Ante un cambio nuevo o que va a más, toca consultar.
