5Dormir nueve horas y despertar agotado: cuando dormir más es la señal de alarma
Dormir más de lo recomendado no es dormir mejor. La Fundación Nacional del Sueño sitúa en 7-8 horas el descanso óptimo a partir de los 65 años, y la evidencia dibuja una curva en forma de J: tanto dormir muy poco como dormir demasiado se asocian a peores resultados, pero el extremo largo concentra el riesgo. Una revisión de 49 estudios de cohorte con más de 10 millones de participantes publicada en 2024 halló que alargar el sueño eleva el riesgo de deterioro cognitivo un 35%, frente al 12% del sueño corto. Traducido a la vida diaria: la imagen del mayor que se acuesta a las nueve, duerme hasta las siete y aun así arrastra desánimo toda la mañana no describe a alguien afortunado, sino a alguien cuyo sueño ha perdido la densidad reparadora que debería tener.
Lo que convierte ese patrón en señal de alarma no es la cifra de horas, sino su combinación con el agotamiento durante el día. El estudio comunitario de Hunter (Australia), con 2.187 personas de 70 años de media y seis años de seguimiento, encontró que dormir más de ocho horas solo se vinculaba a un mayor riesgo de demencia cuando iba acompañado de somnolencia excesiva diurna: en ese caso el riesgo casi se triplicaba (cociente de riesgos 2,86). La hipótesis de los investigadores es que el sueño largo no es la causa, sino la respuesta a algo que ya ocurre antes, como inflamación cerebral o una apnea obstructiva que fragmenta la noche y "obliga" a pasar más tiempo en la cama sin lograr descanso. A partir de los 50 conviene descartar también depresión, anemia o problemas de tiroides.
