El orgullo Positivo VIH en Madrid: miles de personas reclaman dignidad y el fin de la serofobia

Miles de personas marchan en Madrid bajo el lema 'Ni culpa ni silencio' contra la serofobia. La convocatoria ha contado con el actor Eduardo Casanova y con la ministra de Sanidad.

Miles de personas han marchado este sábado en Madrid contra la serofobia, el rechazo que sufren quienes viven con el VIH. Lo han hecho bajo el lema 'Ni culpa ni silencio', en el marco del Orgullo Positivo VIH.

La convocatoria, impulsada dentro del Pride+, ha reunido a una multitud en Madrid para reivindicar la dignidad de las personas que conviven con el virus. El mensaje era doble: que el diagnóstico deje de ser un motivo de señalamiento y que la culpa cambie de lado. El foco, por tanto, no está en el virus, sino en la mirada social que lo rodea.

¿Qué ha pasado este sábado en Madrid?

En la cabecera de la marcha ha estado el actor y director Eduardo Casanova. Junto a él, una decena de personas con VIH y visibles ha encabezado la marcha. No es un detalle menor: dar la cara con nombre y apellidos es una de las estrategias centrales del movimiento desde hace años. Casanova hizo pública su seropositividad a finales de 2025.

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Su intervención ha sido una de las más duras de la jornada. 'A día de hoy, sigue siendo legítimo acosar y atacar a una persona cuando se hace público que convive con el VIH', ha denunciado. La frase resume la paradoja que el colectivo lleva tiempo señalando: hablar del diagnóstico se presenta como un acto de valentía, pero a menudo se paga un precio por ello.

No ha sido su única reflexión. 'He venido a esta manifestación todos los años, pero es la primera vez que lo hago de manera visible', ha contado. El actor relata que ha sufrido odio tras visibilizarse: 'Ha sacado a la luz la ignorancia y los prejuicios de muchas personas'.

El testimonio de Casanova condensa el motivo de la marcha: el estigma no desaparece cuando el diagnóstico se hace público, sino que se vuelve más visible.

¿A quién afecta y qué supone la serofobia?

La cita ha tenido también dimensión institucional. La ministra de Sanidad ha participado en la marcha, un gesto que coloca el asunto en la agenda pública y que conecta la reivindicación con las políticas que impulsa el Ministerio de Sanidad.

Hablar de serofobia no es hablar solo de insultos. El rechazo aparece también en silencios y decisiones que nadie explica: en una entrevista de trabajo, en una consulta médica o en la mesa familiar. De ahí el lema de este año, que apunta a la culpa que muchas personas con VIH todavía arrastran y al silencio que se les impone.

El estigma sigue ahí.

¿A quién afecta todo esto? A las personas que conviven con el VIH, en primer lugar, pero también a su entorno. Un diagnóstico no cambia solo la vida de quien lo recibe: cambia la de su pareja, su familia y sus amigos, que muchas veces no saben cómo acompañar. La invisibilidad agrava el problema, porque quien no conoce a nadie con VIH solo tiene el prejuicio como referencia.

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Qué prejuicios persisten y qué viene ahora

La visibilidad de figuras públicas ha sido, históricamente, uno de los motores del cambio en la percepción social del VIH. Los organismos internacionales de salud, como ONUSIDA, insisten desde hace años en una idea que la ciencia respalda: una persona con tratamiento y carga viral indetectable no transmite el virus. Ese principio, conocido como indetectable igual a intransmisible, sigue chocando con el miedo y con las prácticas discriminatorias que el colectivo denuncia.

El contexto ayuda a entender el peso de la marcha. El VIH pasó de ser un diagnóstico fatal a convertirse en una condición crónica con tratamiento, y ese cambio de escenario no siempre ha llegado a la conversación social. La percepción pública va por detrás de la ciencia, y ahí se instalan los prejuicios que este sábado se han denunciado en Madrid.

Lo que viene ahora no depende solo de una convocatoria. Depende de cómo se traduzca en el día a día, en las consultas, en los procesos de selección, en el aula y en las conversaciones familiares. La visibilidad es la herramienta con la que el colectivo lleva años trabajando, y este sábado la calle ha vuelto a ser el escenario. Los siguientes pasos apuntan al ámbito sanitario y a la respuesta de las administraciones ante la discriminación.

Queda camino.

📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: Miles de personas han reclamado en Madrid el fin de la serofobia bajo el lema 'Ni culpa ni silencio'.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Las personas que viven con el VIH y su entorno, que aún enfrentan prejuicios cuando el diagnóstico se hace público.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: La presión social puede retrasar que alguien comparta su diagnóstico o que busque apoyo y tratamiento.