Las croquetas de calabaza rellenas de queso sin bechamel que arrasan en otoño: fáciles y cremosas

La masa se prepara con calabaza cocida y un toque de parmesano, sin bechamel. Dentro se esconde un dado de queso Gouda que se funde al morder.

Las croquetas de calabaza rellenas de queso están conquistando las cocinas este otoño, y lo hacen sin una gota de bechamel.

La receta se aprende en una tarde tonta de domingo: calabaza cocinada al microondas hasta que se deshace, cebolleta pochada (rehogada a fuego suave hasta que se vuelve tierna y dulce) y un dado de queso Gouda escondido en el centro. Salen doce unidades en hora y media, aunque de trabajo real solo hay veinte minutos. El resto es reposo.

Aviso de rigor: aquí hablamos de croquetas entre comillas. En puridad, no llevan bechamel, sino un puré de calabaza que hace las veces de masa. Eso sí, el resultado sale igual de cremoso que una croqueta de las de siempre.

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La calabaza es la hortaliza estrella del otoño, y además es barata y agradecida. Con medio kilo tenemos masa de sobra para una docena, así que es una receta perfecta para cocinar en casa sin dejarse el sueldo. Si te apetece saber más sobre esta hortaliza, y sus variedades, tienes la entrada de Wikipedia sobre la calabaza.

Un matiz honesto sobre la lactosa: la masa no lleva leche ni bechamel y el parmesano apenas tiene, pero el Gouda sí es un queso lácteo. Si tu intolerancia es severa, revisa etiquetas o cambia el relleno por una opción sin lactosa.

El secreto no está en la bechamel, sino en dejar que la calabaza se convierta en puré y en cerrar bien cada dado de queso.

receta croquetas sin bechamel

Ingredientes

Para 12 unidades:

  • 500 g de calabaza (peso ya limpia, sin piel ni semillas)
  • 1 cebolleta
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de queso parmesano en polvo
  • Queso Gouda en dados (uno por croqueta)
  • 1 huevo
  • Pan rallado (para el doble rebozado)
  • Pimienta negra molida
  • Sal
  • Aceite vegetal para freír

Cómo preparar las croquetas de calabaza rellenas de queso, paso a paso

  1. Pelamos la calabaza, le quitamos las semillas y la cortamos en dados pequeños.
  2. La ponemos en un bol apto para microondas, lo cubrimos con papel film y la cocinamos unos 10 minutos, hasta que esté bien tierna.
  3. Mientras tanto, picamos la cebolleta y el diente de ajo muy finos.
  4. Calentamos un poco de aceite en una sartén y rehogamos la cebolleta. Cuando esté tierna y empiece a coger algo de color, añadimos el ajo.
  5. Incorporamos la calabaza ya cocida y la dejamos unos minutos en la sartén mientras la aplastamos con una cuchara hasta convertirla en puré. Esa es la base, así que no hace falta preparar ninguna bechamel aparte.
  6. Añadimos las dos cucharadas de parmesano, sal y pimienta. Mezclamos bien, apagamos el fuego y dejamos que la masa se enfríe por completo (al menos una hora).
  7. Con la masa fría, cogemos una porción, hacemos un hueco en el centro y colocamos dentro un dado de Gouda. Tapamos con un poco más de masa y cerramos bien.
  8. Rebozamos en doble capa: primero pan rallado, después huevo batido y, por último, otra vez pan rallado.
  9. Ponemos abundante aceite en una sartén, dejamos que se caliente bien y freímos las croquetas por tandas hasta que estén doradas.
  10. Las retiramos y las dejamos escurrir sobre papel absorbente antes de servir.

Trucos para que salgan perfectas

El frío es tu mejor aliado: la masa tiene que estar completamente fría antes de formar las croquetas. Si la trabajas templada, se abre y el queso se escapa en la sartén. Una hora de nevera, o incluso toda la noche, y el resultado cambia por completo.

El rebozado doble no es un capricho: el doble rebozado es lo que evita que se desmonten al freír. Primero pan rallado, luego huevo batido y otra vez pan rallado. Esa capa extra sujeta una masa muy cremosa y, de paso, ayuda a darles una forma más redonda.

Y si quieres jugar, puedes cambiar el corazón de queso en cada tanda: Gouda, un poco de azul o una versión sin lactosa. Se comen recién hechas, pero aguantan bien un par de días en la nevera. Ojo con los alérgenos: llevan huevo, gluten y lácteos.

Como aperitivo funcionan solas, y como cena piden una ensalada al lado. También quedan de escándalo con una salsa de yogur con hierbas o con un poco de miel y mostaza por encima. Date el capricho: es temporada de calabaza y estas se hacen en una tarde.

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🍽️ La ficha de la receta

  • 🍴 Plato: Croquetas de calabaza rellenas de queso, sin bechamel.
  • 👥 Raciones: 12 unidades.
  • ⏱️ Tiempo: 1 hora y 30 minutos (20 de elaboración, 10 de cocción y 1 hora de reposo).
  • 📊 Dificultad: Fácil.