5El Aslan de látex: cómo ha envejecido la estética de la BBC
Cuando la BBC estrenó su adaptación de El león, la bruja y el armario el 13 de noviembre de 1988 —seis capítulos, hasta el 18 de diciembre—, el Aslan no era ni látex ni CGI: era un traje animatrónico con dos intérpretes metidos dentro, Ailsa Berk delante y William Todd-Jones detrás, al estilo de un caballo de pantomima. La cara se movía por control remoto, con el titiritero Tim Rose a cargo de buena parte de las funciones, la melena estaba hecha de pelo auténtico de yak y los ojos se diseñaron más dulces que los de un león real para que no asustaran al público infantil. El diseño salió del taller de vestuario y marionetas de Vin Burnham y fue, con diferencia, lo más caro de una producción que la revista SFX cifra en unos tres millones de libras, el triple que The Box of Delights (1984). El reparto se completaba con la voz de Ronald Pickup y con escenarios reales, como el castillo de Manorbier, en Pembrokeshire.
El problema es que ese esfuerzo no siempre se veía en pantalla. El león resultaba estático en la primera temporada, la mandíbula no acababa de sincronizarse con los diálogos y el bicho era físicamente incapaz de arrodillar a alguien con una espada o de colocarle una corona: lo primero se resolvió inclinando la cabeza sobre el hombro del personaje y lo segundo, con efectos de vídeo. Junto a los castores disfrazados y a la animación dibujada, el conjunto ha envejecido regular, y el propio BFI Screenonline señala al Aslan como uno de los puntos flojos de la serie, aunque su movimiento mejoró en las entregas siguientes. Aun así, la emisión se mantuvo en torno a los diez millones de espectadores, sumó cuatro nominaciones a los BAFTA y al año siguiente la BBC comprometió 20 millones de libras a programación infantil. Sus tres temporadas, con 18 episodios que cubren cuatro de los siete libros, siguen siendo la adaptación más completa del ciclo.
