La huelga de educación en Madrid suma su segunda jornada con unos diez mil docentes ante una Consejería que no negocia.
De nuevo, la calle Alcalá ha quedado colapsada a la altura de la sede de la Consejería de Educación. La Delegación de Gobierno cifra la concentración en unas diez mil personas, que han reclamado a la consejera Mercedes Zarzalejos que se siente a negociar. La marcha, cordonada por decenas de policías, se ha extendido a lo largo de casi 500 metros. El paro lo convocan CC.OO., UGT, STEM, CGT, CNT y Solidaridad Obrera, además de otras plataformas docentes.
Qué piden los docentes y qué responde la Consejería
La huelga indefinida afecta a los 65.000 profesores de enseñanzas no universitarias de la región, que dan clase a más de 666.000 alumnos. Las reclamaciones son tres: más financiación para la enseñanza pública, reducir las ratios de alumnos por aula y mejorar las condiciones laborales del profesorado, con subida salarial y menos horas lectivas. Los sindicatos denuncian que la Consejería se niega a negociar, mientras la Consejería sostiene que la jornada transcurre con normalidad.
Los sindicatos cifran el seguimiento en el 72%. La Consejería lo rebaja al 32,2% en colegios e institutos, más de doce puntos por debajo del primer día. El sindicato CSIF, que mantiene una huelga paralela, calcula que el 45% de la plantilla secundó el paro, unos 31.000 docentes. Las cifras de sindicatos y administración no coinciden y esa brecha forma parte del pulso.
Qué cambia en las aulas si no hay acuerdo
Las ratios son el punto que más ha sonado en las pancartas: 'con estos ratios no entramos ni en el patio', coreaban los concentrados. Una ratio más baja significa menos alumnos por clase y, en teoría, más atención individual. Para las familias, la huelga indefinida añade otra pregunta práctica: cuánto puede durar el paro y cómo afectará al día a día de los centros si se prolonga durante el curso. La portavoz de Educación Especial Digna, Leticia Fernández, ha defendido que la protesta cuenta con el apoyo de las familias y del alumnado, no solo del profesorado.
Por su parte, CSIF se ha concentrado frente a la Consejería de Hacienda. Su portavoz, Miguel Ángel González, ha pedido que el dinero detraído de las nóminas por la huelga, que estima en tres millones de euros diarios, se destine a mejorar los centros y las condiciones del profesorado. Los sindicatos exigen al Gobierno madrileño que dialogue de inmediato para que el conflicto no se extienda a todo el curso.
Las dos partes describen la misma jornada con cifras opuestas, y esa distancia mide cuánto terreno queda por negociar.
Por qué este pulso se repite en Madrid y qué se juega el curso
El conflicto no es un episodio aislado en la educación pública de la Comunidad de Madrid, donde las ratios y la carga lectiva llevan años en el centro del debate entre sindicatos y Consejería. La diferencia ahora es la forma de la protesta: una huelga indefinida, a diferencia de un paro de un solo día, gana presión con cada jornada que pasa y empuja a las dos partes a medir cuánto aguantan. Los convocantes sostienen que cuentan con el respaldo de las familias y del alumnado y citan la concentración como prueba; desde la Consejería se insiste en que la actividad transcurre con normalidad y se rechaza, por ahora, abrir una negociación formal. En medio queda un curso entero por delante. La pregunta que se hacen las familias y el propio profesorado ya no es solo cuánto durará el pulso, sino si la administración moverá ficha antes de que el desgaste pase factura a los centros. El siguiente hito será la próxima jornada de paro: si la respuesta no cambia, el conflicto amenaza con instalarse en el calendario escolar.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: La segunda jornada de la huelga indefinida de la educación pública en Madrid reunió a unos diez mil docentes ante la Consejería.
- Por qué te importa: El paro afecta a 65.000 profesores y 666.000 alumnos, y una huelga sin fecha de fin puede alargarse durante el curso.
- A quién afecta: A docentes de enseñanzas no universitarias, a las familias y al alumnado de la educación pública madrileña.
- Hacia dónde vamos: Los sindicatos piden negociación inmediata; la Consejería no la abre por ahora, y el pulso puede prolongarse.



