Mercadona, Carrefour y Lidl afrontan un problema inesperado en octubre: los clientes acuden un 10% más a las tiendas, pero compran menos productos en cada visita

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Las causas: inflación, compra de reposición y menos almacenaje en casa

La inflación está en el origen. Aunque el IPC de los alimentos se ha moderado hasta el entorno del 2-3% tras los picos cercanos al 17% registrados en 2023, el consumidor no ha recuperado la confianza previa a la pandemia y sigue instalado en lo que los analistas llaman "modo control de gasto": un 31% de los españoles declara estar peor económicamente que hace un año. Los últimos datos de NielsenIQ hasta agosto muestran que la frecuencia de compra subió un 10,9% interanual, pero el gasto en cada visita cayó un 6,4% y las unidades adquiridas, un 7,4%. El precio sigue siendo el criterio principal de elección, y de ahí el avance sostenido de la marca blanca, que ya concentra cerca del 46% del gasto en gran consumo. Ir más veces es la fórmula para ajustar el presupuesto sin dejar de comprar.

El segundo resorte es el cambio en la forma de abastecerse. La compra de reposición y de conveniencia desplaza a la gran compra de despensa: según Worldpanel by Numerator, entre enero y agosto las cestas de rutina, proximidad y necesidad inmediata ganaron peso, mientras las de más de 15 categorías bajaron del 31,6% al 31,1%. Ya no se llena el carro para todo el mes. Las cestas de cuatro artículos o menos representan ya el 17,6% del valor del mercado, frente al 14,5% de hace dos años, y las de 21 o más han caído del 29,8% al 26,9%, según NielsenIQ. Con hogares cada vez más pequeños, más peso del producto fresco y menos tiempo para cocinar, quien sale de casa no almacena: compra lo que va a consumir en los próximos días y deja que la tienda de barrio haga de despensa.