La FIFA admite que su reglamento no estaba claro en el 'caso Balogun' tras perdonar la roja por la llamada de Trump.
El organismo lleva este jueves a su Consejo una propuesta que suena a excusa de última hora: modificar el artículo 27 del Código Disciplinario para dejar por escrito que las normas no eran tan tajantes como parecían. El problema no es la reforma en sí, es quién la provoca y por qué llega justo ahora.
La roja que nunca se cumplió
Vamos por partes. Folarin Balogun, delantero estadounidense, vio la roja en el partido de su selección contra Bosnia durante el Mundial. Una expulsión de manual, de esas que arrastran un partido de sanción mínimo. Hasta ahí, nada raro.
Lo raro vino después. Según recoge Mundo Deportivo, el presidente Donald Trump llamó a Gianni Infantino para pedirle que revisara la jugada, porque consideraba que no era falta. Y el 6 de julio la Comisión Disciplinaria de la FIFA anunció que no revocaba la expulsión del día 1, pero que la declaraba suspendida y a prueba. Traducción: multa al jugador de 40.000 dólares, un partido de castigo y todo en el aire durante un año. Suficiente para que Balogun jugara los octavos contra Bélgica.
Bélgica ganó 1-4. Y ahí se desató el pollo.
Por qué medio fútbol europeo quiere una investigación
Porque el precedente da miedo. Si una llamada política puede reabrir una roja en mitad de un Mundial, ¿qué impide que la próxima sea una eliminatoria entera? Desde un país europeo, la UEFA y varios eurodiputados han pedido que se investigue el caso. No es una pataleta de aficionado: es la duda razonable de que la FIFA dobló su propio reglamento ante una presión externa.
El texto, además, no deja lugar a dudas. Una roja implica suspensión automática de un partido, y la única vía para impugnarla es una confusión de identidad o una decisión manifiestamente incorrecta. Nada de eso encaja con lo que pasó con Balogun.
Lo grave no es que la FIFA cambie una norma, es que primero la salte y después busque el papel que lo justifique.
Y luego está la cara del protagonista. Balogun admitió días después de la eliminación de Estados Unidos que, cuando le dijeron que le retiraban la sanción para jugar contra Bélgica, pensó que era una 'broma' y le pareció 'irreal'. Él lo contó con guasa. El resto no tiene tanta gracia.
El detalle que casi nadie mira: dos décadas sin tocar el artículo
El artículo 27 del Código Disciplinario y las circulares que lo acompañan llevan dos décadas interpretándose igual: roja es igual a suspensión. Lo que la FIFA pone ahora sobre la mesa es una redacción nueva para justificar con efecto retroactivo una decisión que ya se tomó el pasado verano. Si la norma estaba clara, el cambio no debería hacer falta. Si no lo estaba, el problema es que se aplicó a un jugador concreto en mitad de un torneo y sin avisar a nadie.
Compáralo con cualquier otro caso disciplinario reciente. Cuando un organismo reabre una sanción, deja acta, argumenta, y publica el motivo. Aquí lo que ha trascendido es una llamada, un favor y una nota aclaratoria. Eso, en governance deportiva, es gasolina para quien ya sospechaba que el Mundial de Estados Unidos se jugó con el reglamento en el bolsillo.
La pelota está ahora en el Consejo. Si la FIFA modifica el artículo 27 este jueves, cerrará el círculo: pondrá por escrito una excepción que solo existió para un jugador. Y dejará a Infantino con una pregunta incómoda encima de la mesa, la misma que repiten la UEFA y media Europa desde el verano: ¿quién manda de verdad en el fútbol, el reglamento o el teléfono?
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 Qué ha pasado: La FIFA quiere reescribir el artículo 27 de su Código Disciplinario para justificar la roja suspendida a Balogun tras la llamada de Trump.
- 🔥 Por qué arde: La UEFA, un país europeo y varios eurodiputados piden investigar una injerencia política que el organismo niega.
- 📲 Lo que viene: El Consejo de la FIFA debate este jueves la reforma y podría consolidar el precedente.

