3Ganchillo, punto y bordado: el 'crafting' lento se cuela en el feed
Conviene empezar por la magnitud. Según los datos que TikTok compartió con Axios, las publicaciones con la etiqueta #needlepoint crecieron un 400% en los diez primeros meses de 2024 respecto al mismo periodo del año anterior, y el hashtag #crochet acumula más de 15.000 millones de visualizaciones en la plataforma. El impulso no se queda en el vídeo: Shopify registró un aumento interanual del 89% en la venta de patrones de punto de cruz y del 88% en lienzos de bordado, mientras que Etsy detectó un alza del 208% en las búsquedas de kits de needlepoint para principiantes y del 162% en las de jerséis de ganchillo. El mercado global de punto y ganchillo se valoró en 10.150 millones de dólares en 2025, con una proyección de 17.930 millones para 2034, y los menores de 34 años ya concentran cerca del 29% de la demanda. En España, la feria Love Yarn Madrid se consolidó en 2026 como la mayor cita europea de la lana y el ganchillo, con más de 120 expositores internacionales, más de 60 talleres y entradas agotadas en tres días.
El gancho no es solo estético. Una encuesta de Mintel sobre 2.000 adultos estadounidenses indica que el 71% realizó algún proyecto manual en 2024 y que, entre los miembros de la generación Z, el 86% se identifica como artesano y el 30% ha pasado por un taller presencial. Debajo late el desgaste digital: el 70% de los jóvenes de 13 a 24 años busca más actividades offline, según YPulse, y el 63% de los Z ha intentado recortar su tiempo de pantalla, frente al 57% de los millennials y el 29% de los boomers en el sondeo de Talker Research para ThriftBooks. El ganchillo tiene una ventaja imposible de burlar: no se puede tejer y hacer scroll a la vez. A eso se suma la evidencia sobre salud mental —un estudio publicado en el British Journal of Occupational Therapy halló que el 81% de las personas con depresión que tejían se sentían más felices después—, la dimensión comunitaria de los clubes de crochet y las noches de costura, y un componente antifast fashion que convierte cada prenda en una respuesta al consumo desechable.
