2Carretes agotados y cámaras nuevas: la fiebre por la fotografía analógica entre los menores de 30
En 2025, un 35% de los 42 millones de usuarios activos de cámaras de carrete en el mundo tenía entre 18 y 30 años, y el año anterior las búsquedas sobre fotografía analógica habían crecido un 41%. Las ventas de cámaras desechables llevan subiendo desde 2023 y la prensa especializada llegó a calificar 2024 como el mejor ejercicio del carrete en décadas. El resultado se nota en las estanterías: tiendas de varias ciudades europeas y americanas han reportado roturas de stock de películas populares mientras los fabricantes intentaban reajustar su producción tras años de caída. La respuesta de las marcas ha sido doble: resucitar clásicos, como hicieron Leica con su M6 o Ricoh con la Pentax 17, y lanzar nuevas cámaras y películas de 35 mm. En España la demanda de carretes se mantiene en torno a los tres o cuatro millones al año, lejos de los 40 millones del año 2000, pero con tendencia al alza.
El fenómeno merece estar en la lista porque no habla solo de consumo, sino de un cambio de hábitos entre quienes crecieron con una pantalla delante. Quien carga un carrete de 24 o 36 fotos renuncia al filtro y a la segunda oportunidad: cada disparo cuesta dinero y obliga a esperar días para ver el resultado. Los laboratorios notan ese repunte —algunos hablan de hasta un 40% más de actividad química desde la pandemia— y en el sector de la imagen instantánea el perfil joven ya es mayoritario: en Fujifilm calculan que cerca del 70% de los compradores de su serie X tiene 30 años o menos. Frente al móvil, que lo deja todo a un gesto, el carrete devuelve un objeto tangible que se puede guardar en un álbum o colgar en la pared, y arrastra además una comunidad que se cita en tiendas, talleres y festivales.
