1En qué consiste la 'hora de preocuparse': 15 minutos programados antes de acostarse
La 'hora de preocuparse' consiste en reservar cada día un mismo hueco de 15 minutos —hasta 30 si hace falta— para dedicarlo en exclusiva a darle vueltas a lo que nos inquieta. La clave está en el resto de la jornada: cuando aparece un pensamiento angustioso, en vez de engancharse a él se anota en una lista y se aplaza con un compromiso del tipo "esto lo pienso en mi hora de preocuparme". Cuando llega el momento fijado, se repasa la lista y se examina cada asunto con preguntas concretas: qué pasaría si no se resuelve, qué ocurriría después y qué significa eso para mí. Al acabar el tiempo, la sesión se cierra aunque queden cabos sueltos, que pasan a la lista del día siguiente. La regularidad importa: mismo horario, misma duración y práctica sostenida durante al menos una semana.
Los psicólogos la incluyen entre los recursos contra la ansiedad porque no intenta expulsar los pensamientos —algo que suele provocar el efecto contrario—, sino darles un cauce y un horario. Así la mente aprende que la preocupación ya está atendida y deja de reclamar atención a todas horas. Procede de la terapia cognitivo-conductual y se emplea tanto en el trastorno de ansiedad generalizada como en el insomnio, donde la persona da vueltas a los problemas en la cama. Una revisión de estudios publicada en 2023 concluyó que aplazar las preocupaciones produce efectos pequeños pero significativos. Eso sí: las guías clínicas aconsejan situar ese hueco en la tarde o al principio de la noche, no en los minutos previos a dormir y nunca en la cama, para no vincular el descanso con la inquietud.
