El sencillo método recomendado por psicólogos para reducir la ansiedad antes de acostarse

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Qué hacer cuando el pensamiento vuelve justo al apagar la luz: la regla del aplazamiento

Fichas de Scrabble en un alféizar de ventana que deletrean 'Reglas' con un diseño minimalista.

Apagar la luz es el momento de mayor riesgo para quien se preocupa: sin pantallas ni tareas que compitan por la atención, la mente se queda a solas con sus amenazas y aparece lo que los investigadores llaman hiperactivación pre-sueño. La regla del aplazamiento —formulada por Thomas Borkovec en 1983 dentro del control de estímulos y hoy incorporada a las terapias cognitivo-conductuales del insomnio y de la ansiedad generalizada— no propone discutir con ese pensamiento ni intentar suprimirlo, sino darle cita. Cuando la idea reaparece justo al apagar la luz, se apunta en una libreta o en el móvil con una frase, se cierra y se pospone al "tiempo de preocupación" del día siguiente: una franja fija de 20 a 30 minutos que conviene colocar al menos dos horas antes de acostarse. Con la repetición, el gesto enseña al cerebro que el asunto queda registrado y tiene su hueco, y que la cama está asociada al sueño y no a resolver problemas.

El método merece un hueco en la lista porque convierte una pelea imposible en una maniobra simple y repetible, y porque tiene respaldo. Un metaanálisis de 2024 (Dippel, Brosschot y Verkuil, siete ensayos aleatorizados, 999 participantes) halló reducciones pequeñas pero significativas en la duración (d = 0,313) y la frecuencia (d = 0,189) de las preocupaciones cotidianas. Un ensayo publicado en 2025 en Psychology & Health, con 186 personas durante 14 días, comprobó que añadir un plan "si-entonces" —"si empiezo a darle vueltas, lo anoto y lo dejo para mi rato de preocupaciones tras cenar"— recortaba la duración del preocuparse unos 15 minutos diarios más que el aplazamiento sin ese plan. El matiz: ese mismo trabajo no detectó mejoras medibles en la calidad del sueño, de modo que sirve para encoger la preocupación, no como garantía de dormirse antes. Lo que sí depende del usuario es la constancia: cada vez que el pensamiento vuelve, se aplaza otra vez, sin dramatizar.