Una vivienda pequeña de 74 m² puede ser casa, taller y sala de ensayo a la vez. Lo ha demostrado Estudio Tecalli en el valle de Puebla (México), donde ha convertido una construcción de ladrillo en el hogar flexible de una coreógrafa.
¿Qué se consigue con 74 m² bien planteados?
La parcela medía apenas 110 metros cuadrados y estaba rodeada de vegetación, así que el estudio no tenía margen para inventar volumen. La solución fue un monoespacio de dos alturas: la planta baja casi no tiene tabiques y la cocina queda algo apartada, mientras que todo el salón se puede vaciar para ensayar o recibir a a sus alumnos. Arriba, un dormitorio con vestidor y baño cierra el programa.
Las estancias se abren al exterior con grandes puertas plegables de acero y vidrio. Gracias a ellas, el pavimento de barro cocido parece continuar hacia los dos patios y la casa gana metros sin construir ni uno más: un monoespacio de 74 m² se percibe más amplio que un piso compartimentado.
El ladrillo y la bóveda: cómo reutilizar materiales sin encarecer la obra
La casa se levanta con ladrillo blanco de Ajalpan, producido en San Cristóbal Tepontla, uno de los centros ladrilleros más importantes de la zona. No es solo una elección estética: el ladrillo blanco de Ajalpan mejora el confort térmico y acústico, algo que en un piso con orientación complicada se traduce en menos calor en verano y menos ruido de vecinos.
Los forjados se resolvieron con una bóveda abierta desde la que se ven los árboles, un sistema habitual en la construcción mexicana que aquí se dejó a la vista. El remate es lo más ingenioso: el pigmento de los techos salió del polvo del propio ladrillo, así que el residuo de la obra acabó siendo el acabado de la casa.
Un piso pequeño no se arregla con más metros, sino haciendo que cada pared, cada puerta y cada material cumpla dos funciones a la vez.
El resto del carácter lo firman los pilares de hormigón armado, que aportan verticalidad, y la herrería verde de ventanas, puertas y barandillas, un guiño a la arquitectura moderna mexicana de mediados del siglo XX.
El proyecto bebe de la arquitectura vernácula, la del lugar, con ladrillo, herrería y hormigón como únicos protagonistas, y mira de reojo a la obra de Frank Lloyd Wright. Eso también vale para un piso de alquiler: antes de llenarlo de muebles de diseño, mide cada habitación y piensa qué función cumple cada pieza.
Qué puedes copiar de esta casa en tu piso de alquiler
Antes de que te lances a tirar tabiques, un aviso honesto: Estudio Tecalli levantó la casa desde cero y con presupuesto de obra nueva. Copiar la bóveda de ladrillo o unas puertas plegables de acero y vidrio en un alquiler no tiene sentido, ni por coste ni por permisos. Lo que sí viaja de un continente a otro es la lógica.
La primera lección es el monoespacio. En un piso de 60 o 70 metros, cambiar un tabique por una puerta corredera o por un mueble que haga de separador transforma la sensación de amplitud sin tocar la estructura. La segunda es la continuidad: un mismo pavimento o un mismo tono en pared y suelo alarga la vista y diluye las fronteras. Y la tercera, la más barata, es reutilizar.
El pigmento de los techos es un ejemplo extremo, pero se traduce fácil: no tires los restos de una obra pequeña, porque a veces son el mejor acabado. Aquí, además, el estudio dejó a la vista los pilares de hormigón y la bóveda en lugar de esconderlos, una decisión que ahorra dinero y da carácter.
La planta de arriba también da ideas. En un piso con altillo o en un bajo con altura de sobra, reservar el nivel superior para el descanso libera el principal para vivir y trabajar. La distribución de espacios pequeños es, al final, un ejercicio de prioridades.
Lo que no conviene copiar es lo que no se puede pagar. Las puertas plegables de acero y vidrio son caras y exigen obra; en un piso pequeño, una buena cortina técnica o un cerramiento ligero cumplen parte de esa función por mucho menos. La casa mexicana enseña, sobre todo, que el tamaño no lo marca el número de metros, sino cuántas cosas caben en ellos a la vez.
🏠 Las llaves de la noticia
- 🔑 Qué te importa: Estudio Tecalli transforma una casa de ladrillo de 74 m² en México en hogar y taller para una coreógrafa.
- 💡 Por qué te importa: Su distribución y su forma de reaprovechar materiales sirven para cualquier piso pequeño en España.
- 📊 Apunta estas cifras: 74 m² de vivienda en una parcela de 110 m², repartidos en dos alturas, y un pigmento de acabado hecho con el polvo del ladrillo.



