UGT pide más protección para la salud mental en el trabajo: protocolos frente al estrés, desconexión digital y reconocimiento de las bajas psicológicas. Lo hace con un informe publicado con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, celebrado el sábado 10 de octubre, y con una fecha marcada en rojo: la huelga general que el sindicato quiere convocar el 11 de noviembre.
El documento no se anda con rodeos. Pone cifras sobre la mesa y sostiene una tesis incómoda: el trabajo precario enferma y golpea más a unos que a otros. La precariedad, los bajos salarios y las malas condiciones de vida van de la mano de una peor salud mental.
Qué reclama UGT exactamente
Vamos por partes. El sindicato pide cuatro cosas concretas:
- Negociar en las empresas protocolos de prevención y actuación frente al estrés laboral, la violencia en el trabajo y el acoso.
- Medidas específicas de prevención del suicidio en el entorno laboral.
- Actualizar el listado español de enfermedades profesionales para incluir las patologías derivadas de riesgos psicosociales y las enfermedades mentales vinculadas al trabajo.
- Garantizar el derecho a la desconexión digital (el derecho a no responder mensajes del trabajo fuera de horario).
El tercer punto es el que más recorrido tiene. Ese detalle técnico —entrar o no en el listado— decide si una baja por ansiedad se reconoce como enfermedad profesional o se queda en el cajón de las comunes, y de eso depende quién asume el coste y qué protección tiene el trabajador.
Eso sí, no es una foto fija del mercado laboral español: son datos europeos y estimaciones internacionales. La lectura que hace UGT es que la prevención sigue siendo la asignatura pendiente en las empresas.
El reconocimiento de una enfermedad profesional no es papeleo: decide quién paga la baja y cuánta protección recibe quien la coge.
Los datos que UGT pone sobre la mesa
Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los factores de riesgo psicosocial —tensión laboral, desequilibrio entre esfuerzo y recompensa, inseguridad en el empleo, jornadas de 55 horas o más a la semana e intimidación laboral— están detrás de más de 840.000 muertes anuales en el mundo por enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales asociados.
La encuesta OSH Pulse 2025 de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo compara España con el resto de la UE. Aquí, el 45% señala la fatiga como su principal problema laboral, frente al 37% de media europea. Los dolores de cabeza y la fatiga visual afectan al 42% (35% en la UE); el estrés, la depresión o la ansiedad, al 40% (29% en la UE); y los trastornos musculoesqueléticos, al 37% (28%).
Hay un dato que duele más. El Informe PRESME del Ministerio de Trabajo recoge que la mala salud mental se dispara en situaciones de alta precariedad: la sufre el 17,1% de los hombres y el 36,1% de las mujeres. La brecha entre ambos es de casi veinte puntos.
A eso se suma que el esfuerzo no compensa. El 37% de las personas trabajadoras en España denuncia falta de recompensa por su trabajo —salario, oportunidades o reconocimiento—, tres puntos por encima de la media europea (34%).

Lo que la ley todavía no reconoce
El derecho a la desconexión digital figura en la normativa española desde finales de 2018, cuando la ley de protección de datos lo metió en las relaciones laborales. Casi ocho años después, sigue siendo una declaración de intenciones en buena parte de los convenios colectivos: se enuncia, pero rara vez se concreta en horarios, en sanciones, o en protocolos.
Con la lista de enfermedades profesionales pasa algo parecido. El catálogo español se remonta a un real decreto de 2006 y ha ido actualizándose a cuentagotas; las patologías psicosociales siguen sin aparecer en el catálogo de forma explícita. Traducido: un cuadro de ansiedad provocado por una carga de trabajo insostenible se tramita habitualmente como enfermedad común.
UGT llega a este debate con un calendario. La huelga general que plantea para el 11 de noviembre incluye entre sus motivos más protección de la salud en el trabajo y el fin de la precariedad. Todo lo demás —los protocolos frente al estrés, el listado, la desconexión— se negocia empresa por empresa. Lo que toca mirar de aquí a entonces es sencillo: comprobar si tu convenio concreta la desconexión digital y si tu empresa tiene un protocolo de riesgos psicosociales.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? De momento nada: UGT publica un informe y reclama medidas que todavía no son ley.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A quien trabaja en condiciones precarias, con las mujeres en peor situación: el 36,1% con mala salud mental.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Comprobar si tu convenio regula la desconexión y plantearlo en tu comité de empresa.
Si necesitas ayuda
Si estás pasando por un momento difícil, puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad, disponible 24 horas, todos los días, gratis y confidencial.



