Javier Gutiérrez ha puesto voz a lo que muchos vecinos de Madrid piensan: la mitad de su finca ya son apartamentos turísticos.
El actor, dos veces ganador del premio Goya, lo contó en una entrevista con Esquire a principios de 2026, aprovechando el estreno de 'Rondallas', la película de Daniel Sánchez Arévalo sobre el poder de la comunidad. Su frase se ha convertido en titular: 'Vivo en una finca en Madrid en la que la mitad de los pisos ya son apartamentos vacacionales. Puede que en unos años quedemos cuatro o cinco propietarios'.
No es una opinión de barra de bar. Gutiérrez llegó a Madrid con 18 años desde Galicia y siempre ha presumido de lo acogedora que es la ciudad. Ahora dice que se le está volviendo hostil.
El día en que Javier Gutiérrez dejó de reconocer su propio edificio
En esa conversación, el actor echa de menos la pertenencia a un lugar, a una tribu, a una comunidad, que es justo el tema de la película que presentaba. Y remata sin anestesia: 'Es una auténtica desgracia para un modo de vida que hace unos años disfrutábamos y que hoy es impensable sostener'.
El fenómeno tiene nombre propio, la gentrificación, y Gutiérrez sostiene que avanza igual de rápido en Málaga, Valencia o Bilbao, 'pero es que lo de Madrid ya es insostenible'. Traducción: lo que él ve en su portal no es mala suerte, es el modelo.
Y no lo dice en el vacío. La muerte de Maricarmen Abascal, la vecina de 87 años desahuciada de su casa y convertida en símbolo de la lucha por la vivienda, disparó acampadas en la Puerta del Sol y puso dos decretos sobre la vivienda encima de la mesa. Las palabras del actor son anteriores a todo ese terremoto; hoy suenan a aviso.
Si quien lleva media vida en Madrid no reconoce su propio portal, el problema no es el ruido: es que ya casi nadie vive en ese edificio.
Lo que le pasa a su finca le está pasando a media España
Porque su caso no es el de un señor con mala suerte con los vecinos. En el centro de Madrid, de Málaga o de Sevilla, la mayoría de los edificios ya funciona como alojamiento turístico encubierto, y los vecinos de siempre se van o se mueren sin relevo. La comunidad de propietarios se ha vuelto una comunidad de inversores.
Él mismo lo resume con una imagen que da algo de pena. Veranos en la casa familiar de la sierra, donde todavía conoce al vecino y todo el mundo le llama por su nombre. 'Estoy deseando que lleguen Navidades o verano para refugiarme allí con la familia', cuenta.
Hay más nostalgia que melancolía en todo esto. El actor habla del carrito de los helados y de las 10 o 15 pesetas que le pedía a su madre para bajar a por uno. No es una huida, es volver a donde la gente se saluda. Y eso, en el centro de casi cualquier ciudad, ya es un lujo.
Por qué la queja de un actor pesa más de lo que parece
Javier Gutiérrez no es el primero que habla del tema, pero sí uno de los pocos que lo hace señalando su propio rellano. Ahí está la fuerza del testimonio: convierte una estadística en un relato con cara y nombre. El precedente inmediato es Maricarmen Abascal, que pasó de ser una noticia local a provocar acampadas en la Puerta del Sol y a sentar dos decretos de vivienda en la mesa política.
Su diagnóstico es incómodo porque es fácil de comprobar: cualquiera puede mirar su portal y contar cuántos vecinos de verdad quedan. El riesgo es el de siempre, que el asunto dure una semana de trending topic y se apague con el siguiente estreno. La diferencia es que hoy hay dos decretos de vivienda sobre la mesa y un debate que no parece dispuesto a irse de vacaciones. La finca de Gutiérrez funciona bastante bien como termómetro.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Javier Gutiérrez, dos Goyas, y los apartamentos turísticos que le han comido el edificio.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Denuncia que la mitad de su finca ya son pisos vacacionales y que Madrid se le ha vuelto hostil.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque llega justo después del caso de Maricarmen Abascal y del lío con los decretos de vivienda.



