Ferran Adrià reivindica la tortilla francesa: 'no hay comida rara, hay gente rara'

El chef asegura en el programa Col·lapse, de 3Cat, que la francesa original solo lleva huevo, aunque admite cualquier relleno. Su ejemplo más sorprendente: atún y menta.

Ferran Adrià ha reivindicado la tortilla francesa en el programa Col·lapse, de 3Cat. Y lo ha hecho con una frase que ya corre como la pólvora: 'no hay comida rara, hay gente rara'.

El cocinero volvió a demostrar que no hace falta un plato de alta cocina para montar una buena conversación. Bastaron una sartén, unos huevos y una pregunta incómoda: ¿quién decide qué es una receta de toda la vida y qué es una herejía? Adrià lleva décadas defendiendo que la cocina es un terreno para experimentar, como demuestra su trayectoria en elBulli.

Qué dijo Ferran Adrià sobre la tortilla francesa

La charla arrancó en terreno minado. Le preguntaron por el eterno debate de la tortilla de patatas con cebolla y el chef no se anduvo con rodeos: para él es el debate más surrealista de la cocina española.

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Su razonamiento, en cambio, tiene una lógica aplastante. La tortilla española se llama así para diferenciarse de la francesa y solo lleva patata. La francesa original, la que en Francia se conoce como omelette, solo lleva huevo. Nada más.

A partir de ahí, todo lo que se añada es decisión de quien cocina. Adrià no plantea la receta como una norma inamovible, sino justo lo contrario: abre la puerta de par en par. 'Pero a partir de aquí puedes ponerle lo que quieras', dijo. Y para demostrarlo lanzó una combinación que hizo levantar más de una ceja: atún y menta.

Por qué la tortilla francesa admite casi cualquier relleno

tortilla francesa rellena

Ahí está el quid de la cuestión: el huevo es una base neutra que se lleva bien con casi todo. Queso, jamón, espinacas, champiñones, pimientos, atún, sobras del día anterior... La lista es larga y cada casa tiene su versión.

La francesa es, de hecho, la tortilla más democrática que existe: se hace en cinco minutos, perdona los errores y admite restos de nevera sin pestañear. Por eso llama la atención que una mezcla como la de atún y menta siga generando sorpresa.

Lo que para una persona es un plato extraño, para otra es un hallazgo. Y ahí es donde entra la frase que resume toda su filosofía: no hay comida rara, hay gente rara. Una sentencia breve, con retranca, que en realidad esconde una defensa cerrada de la libertad en la cocina.

En la cocina no sobra imaginación: lo que sobra es el miedo a probar combinaciones nuevas en la sartén de casa.

Atún y menta: la combinación que propone Adrià

¿Y cómo se prepara esa tortilla que tantas cejas ha levantado? La idea es tan sencilla que no da ni para un recetario largo. La base son huevos batidos; se pican finamente tres o cuatro hojas de menta fresca, se desmenuza bien el atún y se incorpora todo a los huevos.

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Después solo queda cuajar la mezcla en una sartén hasta el punto que más te guste. La textura exacta queda abierta a la interpretación de cada cocinero, y ahí no hay norma que valga: hay quien la quiere jugosa y quien la prefiere bien cuajada.

Si quieres subir un escalón, la fuente propone coronarla con un pellizquito de queso parmesano rallado. Las cantidades exactas no vienen detalladas, así que aquí manda tu criterio y lo que tengas por la nevera. Ojo con la menta: su aroma se nota mucho, así que mejor empezar por unas pocas hojas y ajustar.

El debate de la tortilla de patatas sigue sin ganador

La conversación terminó, cómo no, donde había empezado: en la tortilla de patatas. Con cebolla o sin ella, poco cuajada o muy hecha. Adrià lo despacha como 'el debate más surrealista', pero la reflexión de fondo va mucho más allá de la cebolla.

¿Cuánto puede cambiar una receta antes de dejar de ser la receta original? Esa es la pregunta que sobrevuela toda la entrevista. Y su respuesta, en el fondo, es liberadora: la tradición no es una jaula, es un punto de partida desde el que seguir cocinando.

Lo que esta frase dice de nuestra manera de comer

Vivimos rodeados de recetas con denominación de origen y de guardias de tráfico culinarios dispuestos a multar cualquier desvío. Sin embargo, basta mirar cuántas versiones conviven hoy bajo el mismo nombre para entender que la cocina siempre se ha movido así: probando, copiando y mezclando.

La frase de Adrià funciona porque no va solo de comida, va de actitud. Una tortilla francesa con atún y menta no es una provocación, es un recordatorio de que el sabor no entiende de etiquetas. Y para quien cocina en casa entre semana, saber que la base solo necesita huevo es una noticia estupenda.

Eso sí, tampoco hace falta montar un laboratorio en la cocina. Lo más sensato es empezar por uno o dos ingredientes nuevos, y ver qué pasa. Si el invento funciona, lo repites; si no, has cenado igual. El riesgo es mínimo y el premio, una comida distinta.

Adrià no ha venido a dictar sentencia sobre qué es y qué no es una tortilla. Ha hecho algo mucho mejor: dar permiso. Permiso para rellenar la francesa con lo que haya en la nevera, para discutir sin enfadarse por la cebolla y para aceptar que cocinar es, sobre todo, un sitio donde jugar.

🍽️ La ficha foodie

  • 🏠 Local / Establecimiento: Ferran Adrià, en el programa Col·lapse de 3Cat.
  • 📍 Ubicación: Entrevista en 3Cat; la tortilla se prepara en casa.
  • 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Tortilla francesa con rellenos libres, como atún y menta.
  • 💰 Precio medio: Receta casera de bajo coste: huevos, atún y unas hojas de menta.