Booking.com ha retirado el anuncio del piso turístico falso de Madrid que dejó en la calle a decenas de viajeros. La trampa se destapó en el número 19 de la calle Menéndez Pelayo, en pleno distrito del Retiro.
Qué pasó exactamente en el número 19 de Menéndez Pelayo
Un goteo constante de turistas y familias llegó durante días hasta ese edificio residencial convencidos de haber reservado un apartamento que no existía. Habían pagado entre 90 y 180 euros por noche por un alojamiento que solo estaba en una pantalla.
El anuncio era una publicación normal dentro de Booking. Antes de que la plataforma lo eliminara, acumulaba una nota media de 7,7 y más de 700 comentarios de supuestos clientes. El fraude se apoyaba en los mismos sellos de confianza que usas tú para decidir.
Booking atribuye el origen de la estafa a un ataque cibernético contra uno de sus colaboradores. La compañía asegura que sus propios sistemas no se han visto afectados y que desde el primer momento buscó alternativas y ofreció reubicaciones siempre que fue posible.
Un portavoz autorizado de la plataforma ha explicado a Hosteltur que se trató de un incidente que afectó a uno de sus partners y que continúan monitorizando el caso en tiempo real. La empresa reconoce que, por su volumen de transacciones, es un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes.
El fraude lo destapó el diario El País, que documentó cómo los viajeros estafados se congregaban frente al portal del edificio y descubrían que la dirección correspondía a un inmueble puramente residencial.
El peligro no es una web rara: es un anuncio con más de 700 reseñas y un 7,7 de nota que resulta ser falso.
Qué puede cambiar en Bruselas (y por qué te afecta)
El caso puede cruzar fronteras. La eurodiputada Laura Ballarín ha anunciado su intención de presentar una pregunta escrita a la Comisión Europea para evaluar si Booking ha podido vulnerar hasta cuatro artículos del Reglamento de Servicios Digitales de la UE, la normativa que obliga a las plataformas a verificar la identidad de los anfitriones y a frenar los riesgos de fraude.
Traducido: la pregunta de fondo es si una plataforma de este tamaño puede escudarse en que un colaborador fue hackeado mientras el anuncio sigue captando reservas. Si Bruselas responde, puede fijar doctrina para el resto de portales. Más contexto sobre la norma en su entrada de Wikipedia.

No es un caso aislado: lo de la Toscana
El patrón se repite. En Italia, un agroturismo entre viñedos de la Toscana apareció en Booking convertido en un apartamento junto al Coliseo. Nadie había reformado nada ni abierto un negocio nuevo: alguien tomó el control de su perfil y lo usaba para ofrecer un alojamiento que no existía.
La lección es incómoda. Las plataformas construyen su negocio sobre la confianza del usuario, pero esa confianza se puede comprar, robar o clonar. Este caso lo demuestra: la estafa no necesitó una web falsa ni un correo sospechoso, solo colarse en un perfil legítimo y dejar que las reseñas hicieran el resto.
Eso sí, conviene no exagerar el diagnóstico. Booking retiró el anuncio, atribuye el origen a un tercero y ha reubicado a parte de los afectados. La duda que mira Bruselas es otra: cuántos casos parecidos no llegan nunca a destaparse.
Mientras se aclara, lo que está en tu mano es sencillo. Desconfía del anuncio que no cuadra con la dirección del mapa y guarda todos los mensajes con el anfitrión para poder reclamar después. La próxima vez que veas un precio sospechosamente bueno, míralo dos veces.
En resumen (para tu bolsillo y tu salud mental)
- 💸 ¿Qué ha cambiado? Booking ha retirado el anuncio falso y Bruselas estudia si la plataforma vulneró la ley.
- 👥 ¿A quién afecta exactamente? A decenas de viajeros que pagaron entre 90 y 180 euros por noche en un piso inexistente del Retiro.
- ✅ ¿Qué puedes hacer al respecto? Guarda los mensajes con el anfitrión y paga con métodos que te permitan reclamar.




